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Suecia se une a Dinamarca e Italia frente a Sánchez por su pasividad ante la invasión de Ceuta

El primer ministro sueco Ulf Kristersson. (Foto: EFE).

CARGA CONTRA LA REGULARIZACIÓN MASIVA

E.I. | Martes 11 de agosto de 2026
El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, tilda de "muy mala idea" cualquier medida que pueda poner en riesgo la estabilidad migratoria de Europa.

El primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, se ha sumado a las críticas de Italia y Dinamarca contra la política migratoria del Gobierno de Pedro Sánchez. El dirigente sueco ha calificado de "muy mala idea" cualquier medida que pueda poner en riesgo la estabilidad migratoria de Europa y ha advertido de que la regularización masiva impulsada por España podría contribuir a repetir una situación similar a la crisis migratoria de 2015.

En una entrevista publicada este martes por Financial Times, Kristersson ha mostrado su preocupación por la decisión del Ejecutivo español de regularizar a al menos 1,2 millones de inmigrantes ilegales. Según sus declaraciones, la medida ha generado una fuerte oposición entre algunos socios europeos y contradice los esfuerzos de otros Estados miembros por reforzar el control de sus fronteras.

"Tenemos que ser muy, muy cuidadosos para no actuar de una manera que se acerque siquiera a lo que sucedió en 2015", ha señalado el primer ministro sueco. Kristersson asegura, además, que ya trasladó personalmente a Pedro Sánchez su descontento con la regularización.

El precedente de 2015

El dirigente sueco ha recordado la experiencia de su país durante la crisis migratoria de hace una década. Suecia recibió entonces a un elevado número de refugiados, una situación que, según Kristersson, provocó problemas de integración a largo plazo y contribuyó a un aumento de determinados fenómenos vinculados al crimen organizado.

El primer ministro teme que las decisiones adoptadas en España puedan tener consecuencias más allá de sus fronteras. "Muchas personas que vienen a Europa prefieren ir al norte", ha advertido, aludiendo a la posibilidad de que los movimientos migratorios terminen afectando especialmente a los países escandinavos.

Kristersson recuerda que alrededor de 1,2 millones de personas han solicitado acogerse a la regularización, una cifra que supera ampliamente las estimaciones inicialmente comunicadas por Madrid, de en torno a 500.000 personas. Y todo ello, sin contar la reagrupación familiar, con la que las cifras podrían dispararse hasta los cuatro millones.

Aunque el procedimiento español concede permiso de residencia y trabajo en España, no otorga automáticamente esos mismos derechos en otros países de la Unión Europea, el primer ministro sueco considera que la situación debe analizarse desde una perspectiva europea debido a la existencia del espacio Schengen.

Advertencias tras la crisis de Ceuta

Las declaraciones de Kristersson se producen después de la invasión registrada en Ceuta, con la llegada masiva de casi 100.000 asaltantes a la ciudad autónoma. El primer ministro sueco ya había reclamado al Gobierno español que recuperase rápidamente el control de la situación y protegiese la frontera exterior de la Unión Europea.

En sus mensajes públicos de finales de julio y comienzos de agosto, Kristersson insistió en que "2015 no debe repetirse" y reclamó a España que actuase de acuerdo con sus compromisos dentro del espacio Schengen.

El dirigente sueco ha advertido ahora de que una actuación unilateral de un Estado miembro puede terminar afectando al conjunto de la Unión Europea. A su juicio, los países deben proteger conjuntamente las fronteras exteriores y mantener unas políticas migratorias "lo más armonizadas posible".

"No es momento de relajarse", ha defendido Kristersson, quien considera que poner en peligro una situación migratoria estable sería una decisión especialmente arriesgada para Europa.

Italia y Dinamarca endurecen su posición

La posición sueca llega apenas un día después de que Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, y Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca, difundieran un comunicado conjunto en el que reclamaron un endurecimiento de la política migratoria europea.

Ambas dirigentes rechazaron lo que calificaron como "inmigración descontrolada" y relacionaron los flujos migratorios irregulares con problemas como la delincuencia, la presión sobre los servicios públicos y las dificultades de integración. También defendieron la creación de centros de repatriación en terceros países.

Italia mantiene además un enfrentamiento diplomático con Madrid a raíz de la crisis migratoria de Ceuta. Roma había restablecido determinados controles fronterizos para viajeros procedentes de España, mientras que el Gobierno español respondió con restricciones similares para quienes llegasen desde Italia.

De este modo, Suecia se suma a Italia y Dinamarca en su presión sobre el Ejecutivo de Pedro Sánchez, reclamando una política migratoria europea más coordinada y un mayor control de las fronteras exteriores.

Kristersson ha advertido de que, si las decisiones individuales de los Estados provocan nuevos flujos migratorios desordenados, la solidaridad sobre la que se sustenta el espacio Schengen podría verse comprometida.

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