Editorial

El ridículo y vergonzoso “paseíllo” diario de ministros por Ceuta

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Martes 18 de agosto de 2026

En lugar de interrumpir sus largas y placenteras vacaciones e involucrarse como presidente en resolver la crisis, que sufre Ceuta desde la invasión de inmigrantes el 30 de julio, Pedro Sánchez envía cada día a un ministro a la ciudad autónoma para que se deje ver y aparentar que el Gobierno trabaja sin descanso para ayudar a sus compatriotas.

Un día, un ministro visita Ceuta. Blindado, eso sí, por un despliegue policial descomunal para escabullirse de los abucheos. Se reúne un rato con Juan Jesús Vivas, al que no ofrece la menor solución, incluso le reprocha sus críticas, y se va por donde ha venido. Al día siguiente, otro ministro sigue el mismo camino. Y luego, otro y otro y otro más. Todos con retraso. Y todos sin asumir responsabilidades. Salvo Margarita Robles que tuvo el gesto de acercarse a los ciudadanos que se quejaban de la crisis que no acaba. El resto, llega y se va sin decir una palabra que no sea en defensa de la “estrecha colaboración” de Marruecos. Incluso justificando la invasión de los inmigrantes que han tomado la ciudad autónoma como si estuvieran en su casa. Y alguno acusando de “racistas” a los ciudadanos que denuncian la tragedia que sufren cada día. Es la consigna que llega desde La Mareta, donde el presidente se refugia, se escabulle y calla.

Pero del paseíllo “clandestino” de los ministros, enviados por Pedro Sánchez para fingir que el Gobierno se ocupa y se preocupa de la crisis, los tres últimos han demostrado que sólo se han desplazado a la ciudad autónoma para mentir e intentar desviar la atención. Marlaska, que reiteró la “excelente coordinación” con Marruecos, ha asegurado que el trabajo de las fuerzas de seguridad ha revertido la situación. Que Ceuta ha recuperado la normalidad. Una normalidad que nadie ve. Decenas de miles de invasores acampan en las playas o en el monte, construyen chabolas en la arena; muchos roban a los ciudadanos en la calle o asaltan las tiendas y, algunos, acosan a las mujeres.

Mónica García se niega a reconocer el colapso sanitario de la ciudad, a pesar de la evidente escasez de medios, de que los profesionales son incapaces de tratar la avalancha de inmigrantes enfermos y hambrientos que deambulan, mientras se multiplican los casos de sarna, incluso entre los soldados del Ejército, y otras enfermedades. Pero la ministra ni se ha atrevido a reunirse con los médicos, indignados con su apatía y con sus insultantes declaraciones al llamar “xenófobos” a los que protestan. La ministra no ha propuesto una sola medida para atajar el colapso sanitario que niega. Ni el responsable de Interior para asegurar la tranquilidad de unos ciudadanos que no se atreven a salir a la calle.

Sólo Elma Saiz, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, ha anunciado que se van a desplegar en Ceuta varios dispositivos de atención humanitaria de carácter extraordinario que “supondrán la habilitación inmediata de 1.500 nuevas plazas para los inmigrantes”. Esto es, después de que el Gobierno se comprometiera a expulsar a todos los que invadieron Ceuta, ahora les busca alojamiento en “cuatro carpas humanitarias”.

Olvida la ministra que todavía más de 8.000 inmigrantes campan a sus anchas y no quieren abandonar Ceuta. Que alojar a 1.500 de poco va a servir para recuperar la normalidad. Y, sobre todo, que el Gobierno ha mentido al prometer que expulsaría a “todos” los que invadieron Ceuta el 30 de julio. Pues, en lugar de expulsarlos, les cobija. “El “paseíllo” de ministros por la ciudad ha resultado un fiasco, una nueva burla a los ceutís, una vergüenza. Porque el Gobierno no quiere enfrentarse al verdadero problema. Que Marruecos organizó y jaleó la invasión y que volverá a hacerlo cuando considere oportuno para sus intereses expansionistas; esto es, para asumir la soberanía de Ceuta y Melilla y pronto, también, la de Canarias. Y Pedro Sánchez es incapaz de plantar cara a Mohamed VI. Está aterrado de que “Pegasus” le dé una coz.

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