Fortes y Emilio de Justo han salido este viernes a hombros en Málaga tras cortar dos orejas cada uno, triunfos de distinto valor en una tarde en la que Manuel Escribano cayó herido y en la que Victorino Martín regresó a la capital de la Costa del Sol tras 12 años con una corrida más que interesante y con un toro de vuelta al ruedo.
La primera faena de Fortes fue una lección de pureza y verdad ante un extraordinario ejemplar de Victorino, sobre todo por el derecho, por donde el malagueño lo cuajó a placer, con una suavidad, una cadencia y una hondura exquisita, siempre perfecto en la colocación, ganándole el paso, sin una duda, todo muy compacto y muy rotundo también al natural, por donde hubo, asimismo, muletazos exquisitos.
Faena siempre a más, como el astado, que fue bravo y tuvo una clase magnífica. Comunión total de toro y torero, que se vació por completo y cortó las dos orejas tras una efectiva estocada, premio tan merecido como la vuelta al ruedo con la que fue reconocido este gran 'Borracho'.
El sexto tuvo clase pero poco empuje por su falta de fuerzas en los cuartos traseros, lo que complicó mucho la faena de Fortes, que lo intentó pero sin éxito.
Emilio de Justo se las vio en primer lugar con un toro con muchos pies de salida y que luego desarrolló una exigente bravura en la muleta y con el que el cacereño hizo un visible esfuerzo para robarle los muletazos, que salieron muy movidos, sin acabar de gobernar la situación.
Solo en el tramo final surgió una tanda al natural cuando el torero le echó la muleta con más suavidad, a ras de albero y tragándole hasta el final.
El quinto fue otro toro muy bravo y De Justo llevó a cabo una faena tesonera, de querer mucho y que llevó la emoción al tendido por la intensidad que tuvo todo, aunque para eso tuvo mucho que ver el 'victorino', que volvió a marcar el ritmo de todo lo que pasó en el ruedo. Y como entró la espada a la primera y el ambiente ya estaba a favor de obra tras lo de Fortes, pues cayeron dos orejas.
Escribano mostró oficio y gran madurez para llevar a cabo una faena de mucho mérito a su exigente primero, en la que aunó conocimiento y buen toreo, basada casi toda en el pitón izquierdo, el único por donde se 'tragó' los muletazos el cárdeno.
Tras saludarlo a portagayola y banderillearlo con espectacularidad, Escribano vio rápido que todo tenía que ser por el izquierdo, por donde le echó los vuelos con mucha suavidad para torearlo con largura. Por el derecho no quería nada el 'victorino', quedándose corto, frenándose y volviéndose en un palmo.
Lo intentó el sevillano en una sola serie y en uno de esos parones el astado acertó a herirle a la altura de la tibia derecha. No se miró el torero, que siguió como si nada, por naturales, de uno en uno, tragando y apostando en una labor sin música, para aficionados, y con el de Victorino cada vez más avieso.
Debido a la cornada que llevaba pidió correr turno y matar de seguido a su segundo, que se movió más pero en cuanto le podían por abajo se revolvía, vendiendo cara su entrega. Pero Escribano le pudo a base de firmeza. Volvió a ser efectivo con la espada y cortó una oreja que paseó antes de pasar a la enfermería.
Seis toros de Victorino Martín, bien presentados, bravos y de variado comportamiento pero con interés. El mejor, el cuarto (que era el tercero en orden de lidia), 'Borracho', número 53, premiado con la vuelta al ruedo. También fueron de nota los lidiados en tercer y quinto lugar.
Manuel Escribano, de pizarra y oro: estocada ligeramente desprendida (ovación); estocada (oreja).
Emilio de Justo, de blanco y azabache: estocada muy trasera y descabello (vuelta al ruedo tras petición); estocada caída (dos orejas tras aviso).
Fortes, de purísima y oro: estocada caída (dos orejas); dos pinchazos, estocada muy trasera y atravesada y dos descabellos (silencio tras aviso).
En la enfermería fue intervenido Manuel Escribano de "cornada con una trayectoria ascendente de 15 centímetros entre músculo tibial anterior de la pierna derecha, contundido y dislacerado, pero sin afectación vasculo nerviosa ni neurológica. Pronóstico reservado.
En cuadrillas, Antonio Chacón y José María Valcarce saludaron tras banderillear al quinto.
La plaza rozó el lleno en tarde con algo de viento.