Varios millares de inmigrantes, algunos de ellos con preocupantes antecedentes, se enseñorean en las calles y plazas ceutíes y amedrentan a las ciudadanas y ciudadanos. “Algunos ilegales -escribe Rosalina Moreno en OK diario- van armados con cuchillos y machetes, que exhiben ante los vecinos, provocando todavía más terror al que ya tienen como consecuencia de las agresiones sexuales, violaciones, ataques a vecinos e incluso a policías, así como robos con violencia”.
Ante la inepcia del Gobierno de la nación para contener los desmanes, ante la pasividad para resolver una situación que debió solucionarse en una semana, muchos de los invasores siembran el miedo entre una población habituada a la estabilidad, la tranquilidad y el orden público.
Sí, los ceutíes están aterrados. Cierran sus comercios, se guarecen en sus casas, abandonan sus expansiones cotidianas y soportan una especie de estado de sitio, mientras las ministras, los ministros y su presidente continúan quitando importancia a la situación. “Son cosas que pasan”, dicen.
Y no. La gran política consiste en prevenir, no en curar. Las advertencias comunicadas al Gobierno de lo que podía ocurrir y la inocultable movilización de casi 80.000 personas exigían una respuesta inmediata para evitar que sucediera lo que ha sucedido. Dan vergüenza ajena las explicaciones de algunas ministras que no saben a quién echar la culpa, cuando está claro que la responsabilidad carga sobre las espaldas de un Gobierno agonizante.
La última muestra de la agresividad inmigratoria la constituye la “okupación” de viviendas, casi todas, por cierto, de titularidad pública. Laura García ha declarado en OK diario: “Es escalofriante lo que está sucediendo a diario en las calles de Ceuta. Cada día hay una violación en grupo, peleas con armas blancas y asaltos a colegios y viviendas”. Poco prestigio le quedaba a Pedro Sánchez. La crisis ceutí ha hundido al inquilino de la Moncloa. Por primera vez, hasta muchos de sus propios partidarios, afirman que la gestión sanchista en la crisis ceutí ha sido -lo está siendo- una catástrofe.