Sigo políticamente a Margarita Robles desde su colaboración con Belloch. Es una mujer equilibrada, moderada y flexible. Con Cuerpo y Bolaños, permanece alineada en lo mejor del Gobierno de Pedro Sánchez, en el que predomina la inepcia de algunas ministras y ciertos ministros.
Margarita Robles ha declarado ante el Congreso de los Diputados y lo ha hecho con gran acento de verdad. Ha sabido permanecer leal al PSOE y a su líder Pedro Sánchez, pero ha señalado los defectos y la desoladora gestión que el sanchismo ha hecho en la crisis de Ceuta. La ministra del Ejército ha desnudado a Marlaska, lo ha desquiciado y ha dejado claro la incompetencia con la que el ministro del Interior ha actuado durante la crisis ceutí.
No es la primera vez que elogio a Margarita Robles. Lo he hecho en varias ocasiones porque ha sabido demostrar su independencia, su juicio certero y su ponderado equilibrio en varias ocasiones delicadas durante la gestión sanchista del líder del socialismo español.
Por supuesto que tanto Marlaska como las otras ministras y los otros ministros se esforzarán por desvirtuar lo afirmado por Robles, derivando las culpas con el mayor cinismo al presidente de Ceuta y a los partidos de la oposición. Pero ahí quedan loas palabras de Margarita Robles en la Cámara que condensa la soberanía popular.
La opinión pública española está alerta. Y sa be lo que ha ocurrido: la atrocidad de la invasión de territorio español y la inoperancia de los que prefirieron mantener sus vacaciones antes que ponerse al timón de una situación especialmente dolorosa para la imagen de España. El Gobierno de Pedro Sánchez está agonizando, ese es el criterio general de los observadores nacionales e internacionales.