Opinión

Washington: amagos y saqueo imparable

DESDE ULTRAMAR

Marcos Marín Amezcua | Jueves 27 de agosto de 2026
Pues sí, resulta que los yanquis acumulan agravios al mundo de una manera acelerada, irresponsable, vejatoria y arbitraria. Da igual el orden de los calificativos, todos ciertos, descriptivos y merece repararse en ellos. La decrepitud de la clase política yanqui solo es el síntoma de una sociedad enferma y un país con tintes decadentes. Un animal herido y, por lo tanto, más peligroso. El abuso está garantizado en un país en manos de ambiciosos, gañanes y acomplejados. A este último grupito pertenece Rubio, el pequeñajo que acusa a Cuba de amenaza, porque sus complejos y traumas como hijo de padres ilegales le obnubilan los (sospechosamente escasos) sesos que lo definen.
Su país sí es peligroso –no solo por los narcos yanquis que ahí operan conchabados con sus autoridades que están metidas hasta las cejas con tal y su fracasada DEA calla admitirlo y perseguirlos de manera frontal, careciendo del mínimo pudor para señalar a otros callando sus propias vergüenzas – sino también por su economía decadente amenazando al planeta entero con aranceles paliativos, ambicionando el petróleo iraní, pues dejémonos de monsergas de ayatolas y burkas. El petróleo sigue siendo el móvil de ese injerencismo grosero en Irán y no se venga con que la democracia y otras zarandajas en boca de quienes ni tienen derecho a meterse en terceros países ni les han llamado a ello ni les han pedido consejos de democracia cuando mancillan su propio Capitolio o tienen a un sujeto que no dudaría en cambiar las leyes para eternizarse como lo desearía Trump. Lo dicho; carecen de estatura moral para juzgar a país alguno o sugerir, siquiera, una calidad democrática a nadie. El hijo del Shah juega rol de pelele. Punto.
En México aguardamos cualquier día un bombardeo so pretexto de combatir narcos que no persiguen en su país, pues entre el término del Mundial y que se largue el neoyorquino, seremos un país vulnerable a sus malsanos deseos de meterse en México a como dé lugar. No hallan cómo. Presionan con aranceles y negociaciones draconianas de términos leoninos en torno a un dudoso, cuestionable acuerdo de libre comercio que Trump impuso en 2020 y de todas formas no le gusta (el colmo de la irracionalidad) porque el proteccionismo yanqui de una economía sobreendeudada y sobrecalentada solo da para eso, para ser paranoica e imponer aranceles a todos pretextando verse robado por todos (¡ja! ellos, los abusivos y desvergonzados) apremiándonos a buscar opciones. Canadá sigue esa búsqueda pese a los insultos y ataques yanquis.
En tanto, han circulado ya en tono amenazante un video del Departamento de Estado donde con gran descaro y sin máscaras se enseñorea EE.UU. con el hemisferio occidental retando a que nadie se atreva a poner en duda su autoridad (¿propiedad?) sobre tal y, claro, secundado por entreguistas gobiernos de derecha, dicho no como retórica, sino por lo entreguistas que están resultando, porque no serán de izquierda (bendito sea Dios, que descansarán muchas conciencias) pero sí muy entreguistas y tapeteros con los yanquis. Tal y como se sospechaba que lo serían. Independientemente de que izquierdas y derechas olvidan que la verdadera democracia es pendular, pese a que Rubio ataca el comunismo, porque a todo lo llama comunismo el muy botarate y la verdadera derecha y la verdadera izquierda quedan o debieran quedar sujetas a las urnas, no al capricho yanqui.
Resulta vergonzoso e insultante dibujar la bandera yanqui sobre el mapa de Venezuela. Miserables. Es cagarse sobre la tumba de Simón Bolívar, un insulto a los venezolanos –como insultante y cobarde el silencio de Machado y es indignante y de vergüenza en medio de tanta pobredumbre y saqueo yanqui a Venezuela– y enfrente, Rodríguez sin poder hacer nada ante la majadera frase de Trump al preguntarle por qué él sí se está quedando con el petróleo venezolano del que hasta donde se sabe, los venezolanos no están viendo un solo beneficio. Y ya se llevaron a Maduro, no hay pretexto. Dice Trump que duró 48 minutos esa guerra y ahora ama a Venezuela. Y se jactan Trump y sus secuaces de los millones de barriles que están extrayendo. Dijo: "Al vencedor le pertenecen los despojos (las riquezas, los beneficios), ¿no?". ¡Qué poca abuela tienen, ladrones! Nos recuerda al miserable de Teodoro Roosevelt llamando "espléndida guerra chiquita" a la del 98, a cambio de quedarse, barataa cambio del botín obtenido, con los despojos del Imperio español. Igualitos.
Qué desfachatez, qué manera de violentar un país. No hay precedentes desde que se agenciaron Cuba y el Canal de Panamá. Invasores. O solo son ¿mequetrefes saqueadores? Encima, el oro venezolano en Londres pasa a una cuenta del Tesoro yanqui. Son beneficios para ellos, también. Y encima, Trump minimiza y posterga las elecciones en Venezuela. ¿Pues no que eran la causa de abducir a Maduro? pues ya se ve otra vez que la mofa de llevar democracia a donde hay petróleo, es verdad. Que era un vil pretexto para robarse las riquezas venezolanas. Ya estarán contentos los defensores de María Corina Machado. Qué palmo de narices tragan.
Mientras Trump sobaja a España una y otra vez con cualquier fútil pretexto –y es patético que genere no el resultante sonoro rechazo a sus groserías y baladronadas, sino que mejor se ataque a Sánchez sin más– Trump se enfrenta a un Canadá al que ha insultado sin hartazgo el muy beodo, desde que asumió la presidencia. Si ya de por sí estropeadas y revueltas van las negociaciones comerciales en Norteamérica, ahora va por reventar a Canadá –yendo de por medio exigirle que aligerara la defensa del francés y renunciara a su esencia como país, exigiendo mayor apertura– porque son voraces y quieren todo. Trump ha dicho que no necesita nada de México ni de Canadá. Ni las cifras comerciales dicen eso ni su apetito voraz o ir en pos de sus recursos naturales, tampoco lo avalan. Lo que pasa es que el yanqui es un bobalicón que tiene armas poderosas. Nada más.
En tanto, Trump persiste en su campaña difusora de mentiras sobre la guerra de Irán y arremete contra la titular de la Corte PenaI Internacional por pretender juzgar al criminal de guerra Netanyahu, así apoyándolo. Y avala que Marruecos se engulla en definitiva el Sahara Occidental –ese capítulo final del Imperio español pésimamente cerrado– y en tanto sostiene embajadores en Hispanoamérica con posturas injerencistas e imperialistas de delinean su gusto por el Gran Garrote y la Doctrina Monroe, mientras establece un Escudo contra el narco que alimenta y solapa, despreciando a los mandatarios de esos países puestos cual tapete. Y no aprenden aquellos. La ojeriza a China incluye la desafortunada declaración del embajador yanqui en Argentina, Lamelas, a que la gente replantee la adquisición de tecnología buscando una más confiable. Ergo, dejar de lado la china. ¿Confiable para quién? su colega en Panamá se presta a participar en el video donde se enseñorean con las Américas y advierten que no permitirán desafíos a su poderío. Solo confirman que es lo que les queda, ante su declive en otras latitudes, donde Rusia o China avanzan. Ya sabe, estamos en la Segunda Guerra Fría con 3.
Ya el gobierno chino le advirtió que no es Irán o Venezuela. Y si EE.UU. piensa sancionar a quienes sean socios de Irán, como acaba de amenazar, falta ver si se atreven o, a reanudar presiones o una guerra comercial contra China, sin olvidarse que le conté el año pasado de las palabras de ese gobierno al advertir a Washington que está preparado para cualquier tipo de guerra. Reiteramos: para cualquier tipo. China es otra cosa y Washington lo sabe bien.
EE.UU. pretende imponerse a todos. En México hay quien dice que es ya momento de imponerles visado a los yanquis. Mera reciprocidad. Hay quien, encandilado con ellos, rezonga que no, que no sea que dejen de venir y se vayan a otro lado. ¿Irse a otro lado? really? La pregunta es ¿a dónde más que les resulte baratito? y sobre todo ¿a dónde? si se han peleado con medio planeta y la otra mitad los aborrece. La tienen más cruda de lo que pensamos si se ponen flamencos.