Reproducido íntegramente por Google, comentado en las redes sociales, el autor de este artículo apareció en el diario La Razón. Su autor es Luis María Anson, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Para conocimiento de los lectores de El Imparcial, lo publicamos a continuación.
En el invierno del año 2024, Pedro Sánchez dio órdenes concretas a sus colaboradores: “Por supuesto, hay que combatir a Feijóo, pero sobre todo a Isabel Díaz Ayuso porque es ella la que tiene el carisma y los votos”.
Desde entonces, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha sido víctima de una de las más crueles y tenaces persecuciones que recuerda la democracia española. Los periódicos del sanchismo, impresos, hablados, audiovisuales y digitales, han dedicado sus espacios preferentes, día tras día, a denigrar a la presidenta madrileña. Y los alfiles periodísticos de Pedro Sánchez, así como los incontables tertulianos, le han fustigado con una vehemencia y una tenacidad sin precedentes en la vida política española.
La realidad es que no se equivocaba el presidente del Gobierno. Con su sencillez, su espontaneidad, su espíritu solidario, Isabel Díaz Ayuso ha crecido imparable ante la opinión pública. Es la viva representación de un Partido Popular consagrado en las encuestas como el gran triunfador. La reforma y ampliación del censo electoral forma parte del terror de Pedro Sánchez a ser desplazado desde la silla curul del palacio de la Moncloa hasta el banquillo de los acusados.
Amparados en la discreción, un equipo de colaboradores, dirigidos por la experiencia y la sabiduría de Miguel Ángel Rodríguez, ha robustecido el éxito popular de Isabel Díaz Ayuso, a la que se recibe en las manifestaciones públicas con el reiterado grito de “presidenta, presidenta”. Pedro Sánchez, obsesionado con Ayuso, ha multiplicado sus ataques hasta el paroxismo más ridículo. Cualquier circunstancia relacionada con la presidenta madrileña se ha agrandado hasta la desmesura. La última ha sido una cuestión menor y sin importancia: la historia de un ático que permitiera a Ayuso seguir trabajando con normalidad mientras se hacía la reforma de la antigua Casa de Correos. Difícil estirar tanto el diminuto chicle. La gente está harta de la historia del ático y de los que lo airean cuando callaron como frutas secas cuando el Tribunal Supremo condenó a Ábalos a 24 años de cárcel.
Como ya no se puede estirar más la historia del ático, son muchos lo que apuestas a que en las próximas semanas Pedro Sánchez encontrará otra mandanga para proseguir en su implacable ataque contra la presidenta Ayuso, que lo tiene obsesionado.