La imagen de militares españoles en Ceuta, puestos a la fuga por manifestantes, ha contribuido a emborronar la imagen de nuestra nación en el mundo. La impotencia del Gobierno, la lenidad de su presidente Pedro Sánchez, la tórpida actuación de varias ministras y ministros han devastado el nombre históricamente glorioso de nuestro país. No solo se ha hundido Pedro Sánchez en el pozo de la inepcia y la incapacidad, es que, como consecuencia, el crédito de seriedad y responsabilidad de la entera nación española se ha resquebrajado.
Varias ministras, algunos ministros, de discutible calidad política e intelectual, han quedado en evidencia por su mediocre gestión. Pedro Sánchez no ha entendido, que no todo el mundo vale para la alta misión de integrar el Consejo de Ministros; que no se puede designar a cualquiera o a cualquier mindundi para completar el Consejo, pensando más en compromisos ideológicos que en la eficacia.
Lo ocurrido en Ceuta tiene muchas explicaciones. Ninguna buena. Lo más lamentable, en todo caso, es la impresión que se ha dado de desconcierto, de ineficacia, de caos. Ketty Garat, en espléndidas informaciones de gran periodista publicadas en ABC, y Jesús Cacho, en su periódico digital, han sabido puntualizar el desastre padecido no solo por el Gobierno sanchista, sino también, como consecuencia, por España. “En realidad -escribe Jesús Cacho- Sánchez no puede abrir la boca ante Mohamed VI. Rehén de sus socios en el interior y rehén del sultán de Marruecos en el exterior. Ninguna salida aceptable para el sátrapa, reo de un delito de alta traición para con el país que preside. Ninguna salida que no suponga su muerte política: si rechaza la agresión marroquí y obra en consecuencia protegiendo Ceuta, corre el riesgo de enfadar al amo de Rabat que desde el famoso incidente del software Pegasus le chantajea sin piedad. La alternativa de rendirse ante el invasor, como es el caso, le deja a los pies de los caballos ante 50 millones de españoles, asombrados ante un espectáculo de sumisión política inédito en los anales de las democracia europeas.”