Editorial

Sánchez y Marlaska como Mortadelo y Filemón, en busca del informe policial

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Viernes 04 de septiembre de 2026

El ministro del Interior ha hecho el ridículo al reconocer que desconocía el informe policial sobre la invasión de Ceuta. Al igual que Francisco Pardo, su mano derecha y director de la Policía que confesó que tampoco tenía constancia del documento. Fueron los propios agentes los que desvelaron el misterio al reconocer que la jueza María Tardón de la Audiencia Nacional les prohibió que informaran de sus pesquisas a “los mandos superiores”. Esto es, a Pardo, a Marlaska y, por ende, a Sánchez. Y con razón.

Y es que la magistrada no se fiaba ni de uno ni de otro. Temía que el informe fuera quemado ipso facto si caía en manos del presidente y del ministro. Pues María Tardón sabía y sabe cómo se las gastan los miembros del Gobierno. Sabe que actúan desde el totalitarismo antidemocrático y el desprecio a la independencia judicial. Y sabe que el informe iba a indignar al Gobierno por demostrar el protagonismo de Marruecos en la invasión y la pasividad de Pedro Sánchez antes, durante y después del asalto.

Pero la reacción del presidente y del ministro tras el ridículo de desconocer un informe policial ha sido, primero, negar su existencia y, luego, intentar manipularlo. Y en ambos casos han fracasado. El documento ya había sido reproducido por todos los medios de comunicación, como El Imparcial, y se podían leer con pelos y señales todas y cada una de las pruebas de la implicación de Marruecos y la inacción o complicidad del Gobierno. Incluso aparecían 32 fotos de los agentes de inteligencia infiltrados mientras dirigían la marabunta de inmigrantes en la invasión. Sánchez y Marlaska han llegado tarde para censurar el documento. Y, a la desesperada, han vuelto a recurrir al lawfare, a denunciar la conspiración judicial para derribar al Gobierno. Han vuelto a rabiar y a patalear al quedar en el más absoluto ridículo tras ser pillados in fraganti intentando negar y tergiversar la verdad.

Aunque ha sido el ministro quien ha protagonizado el mayor ridículo. Primero, al enviar una carta al director de la Policía con la pretensión de aparentar solemnidad en la que “exigía” a su mano derecha, a su hombre de confianza que le informara del informe. No se le ocurrió hablar con él en uno de sus despachos habituales. Prefirió escribir la carta y enviarla a los medios de comunicación sin imaginar, con una ingenuidad infantil, que con esa carta demostraba que estaba en Babia de lo que ocurría en la Policía. Y, ahora, tampoco ha sido muy inteligente al quejarse a la presidenta del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, en la que le transmite su “preocupación por la decisión de la jueza María Tardón de prohibir al equipo policial que investiga la "crisis" de Ceuta facilitar información a sus superiores. La presidenta del CGPJ ha terminado de clavar la puntilla al ministro al contestarle que debía tener “máximo respeto” a la decisión de la magistrada.

Si no se tratara de unos hechos tan graves, con la muerte de 140 personas, por la tragedia que sufren los ceutíes y por las inaceptables mentiras de Sánchez sobre Marruecos y la salvaje invasión, la historia del informe policial sería para partirse de la risa. Tanto o más que una historieta protagonizada por Mortadelo y Filemón. La jueza no se fía del Gobierno. Ni el presidente ni el ministro conocían el documento. Niegan la implicación de Marruecos, a pesar del cúmulo de evidencias irrebatibles que contiene el informe. Y ambos terminan haciendo el ridículo al intentar manipularlo y destruirlo a la vista de todos. No sólo son perversos. También, tontos.

TEMAS RELACIONADOS: