AL AIRE LIBRE

EL FLANCO DÉBIL DE ESTADOS UNIDOS

Luis María ANSON | Sábado 05 de septiembre de 2026

Los Estados Unidos de América siguen siendo todavía la primera potencia del mundo...



Aparecido en el diario La Razón, difundido por Google, el autor de este artículo es Luis María Anson, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación Humanidades. Lo publicamos a continuación para conocimiento de los lectores de El Imparcial.

Los Estados Unidos de América siguen siendo todavía la primera potencia del mundo. Disponen del mejor armamento nuclear tanto en calidad como en cantidad. Tienen los mejores Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, con una superioridad abrumadora. Aunque hayan disminuido proporcionalmente, todavía son, en la realidad económica, la primera nación del mundo. Mantienen el dólar como moneda internacional. Conservan superioridad incuestionable en potencia tecnológica. La CIA permanece a la cabeza del espionaje en el mundo. En todos los grandes servicios, desde la educación a la investigación, ocupan la cabecera mundial. Incluso en la creación artística, literaria, cinematográfica e intelectual hay que reconocer su situación como relevante.

Sin embargo, desde hace ya demasiados años un flanco débil agobia la estabilidad norteamericana: el de la opinión pública. Un soldado muerto en combate significa trasmisión audiovisual del entierro y funeral a media América, con la familia compungida, la desesperación de la madre o de la hermana o de la esposa, el concierto popular de las lamentaciones. Un herido en combate se ve rodeado de varios canales de televisión y de radio que transmiten a todos sus palabras, su historia, sus quejas, su crítica frontal. Las nuevas generaciones, especialmente las universitarias, rechazan de plano la guerra. No entienden por qué los jóvenes estadounidenses deben morir en Vietnam o en Afganistán o en Irán. Y las elecciones democráticas disuaden a los dirigentes de enfrascarse en las guerras que mantiene el imperio.

Donald Trump, convencido por Netanyahu, entró en guerra en Oriente Medio pensando que el ataque a Irán, una vez muerto el líder supremo, sería como Venezuela. Irán, sin embargo, es un país de cien millones de habitantes y resistió el primer órdago de americanos e israelíes, a pesar de que alcanzaron un éxito completo. Después, el presidente de Estados Unidos arrasó militarmente a Irán, pero, para confirmar su victoria, estaba obligado a ocupar la nación iraní, lo que suponía millares de soldados estadounidenses muertos y heridos. No se ha atrevido a hacerlo. La primera potencia del mundo tiene descarnadamente al descubierto el flanco de la opinión pública y esta circunstancia le está haciendo perder el cetro del imperio.