Los documentos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) desclasificados demuestran que el Gobierno de Pedro Sánchez mintió y sigue mintiendo sobre la invasión de Ceuta. Moncloa recibió, al menos, un día antes del asalto a la ciudad autónoma española, información que advertía de la preparación desde Marruecos. También ignoraron las solicitudes de refuerzos que la Guardia Civil les envió varias semanas antes.
Según la documentación seleccionada y publicada por el Ejecutivo (según diversas fuentes, hubo informes que llegaron con más de una semana de antelación...), el 29 de julio el CNI comunicó a distintos organismos españoles que se estaba organizando una entrada masiva coincidiendo con el Día del Trono, celebración oficial marroquí en honor de Mohamed VI (que Fernando Grande-Marlaska disfrutó en la embajada marroquí en España). La alerta señalaba que los participantes podrían intentar acceder a Ceuta tanto a través de la valla fronteriza como cruzando a nado.
La información se basaba, entre otros elementos, en la actividad detectada en redes sociales y aplicaciones de mensajería. Los servicios de inteligencia habían identificado dos grupos de Facebook que, conjuntamente, reunían a más de 180.000 usuarios, además de un grupo de WhatsApp en el que se difundían convocatorias relacionadas con el intento de entrada. "Tenemos información de un intento de entradas a nado y salto a la valla para mañana", dice uno de los informes.
La advertencia fue trasladada a la Delegación del Gobierno en Ceuta, a la Unidad Central Especial número 3 (UCE-3) de la Guardia Civil y al Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional. La documentación también recoge comunicaciones posteriores en las que se habría insistido en la relevancia de la información recibida.
Además, la Guardia Civil mandó un escrito al Ministerio del Interior en el que pedía reforzar el dispositivo en Ceuta el 8 de julio, varias semanas antes del asalto masivo. El Instituto Armado consideraba que la doctrina del TS supondría "consecuencias operativas" para el cuerpo en Ceuta y Melilla.
Una de las principales novedades de los documentos desclasificados es que el CNI no se limitó a informar a las autoridades españolas. La inteligencia española también trasladó la alerta a los servicios de seguridad e inteligencia de Marruecos, para muchos, los verdaderos organizadores de la invasión.
La documentación apunta a que el aviso fue enviado el 29 de julio a organismos marroquíes, entre ellos la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST) y otros servicios de seguridad del país vecino. El contenido advertía de posibles intentos de entrada en Ceuta durante la celebración del Día del Trono.
Este extremo pone patas arriba la ridícula versión de Moncloa de que las autoridades marroquíes desconocían previamente la organización de la avalancha y que los acontecimientos se produjeron de manera espontánea.
Los documentos desclasificados distinguen entre alertas estratégicas y comunicaciones tácticas. Las primeras advertían de un incremento de la presión migratoria sobre Ceuta y de los posibles efectos de una sentencia del Tribunal Supremo dictada a finales de junio.
La resolución estableció límites a las devoluciones inmediatas de personas interceptadas en el mar cuando intentaban acceder a Ceuta o Melilla a nado. Según los informes del CNI, esta circunstancia podía generar un efecto llamada y ser utilizada por quienes promovían nuevas entradas.
Las comunicaciones tácticas, por su parte, formaban parte de un sistema de alerta temprana destinado a transmitir información de manera inmediata a los organismos responsables de la seguridad y del control fronterizo.
La publicación de estos documentos se produce después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez mintiera descarada y vergonzosamente a los españoles en el Congreso para defender a sus "socios marroquíes" afirmando que el Ejecutivo no había recibido información que permitiera anticipar "ni la escala ni la probabilidad" de la invasión.