La Policía y la Guardia Civil han explicado y compartido con las comunidades autónomas información útil para reforzar las medidas de vigilancia en los museos ante el cambio del perfil de los robos, tras los tres registrados en España en los últimos meses en el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz, en el Museo de Albacete y en el Museo de Villena (Alicante).
El Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, ha impulsado la reunión de este jueves, a la que han acudido los directores generales de Cultura y Museos de las comunidades autónomas, junto con la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Además, han estado presentes representantes de policías autonómicas.
En un comunicado de prensa, el departamento que dirige Ernest Urtasun, quien aún no se ha reunido con las comunidades para tratar este asunto, dse ha limitado a informar de la reunión, la segunda tras la celebrada el pasado 28 de agosto, en la que, a su vez, se acordó la conveniencia de mantener otro encuentro para profundizar en la coordinación entre administraciones y en la importancia de seguir las indicaciones de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Pura palabrería.
No obstante, este jueves la Policía Nacional y la Guardia Civil han transmitido datos que pueden resultar de utilidad para la protección de los museos ante el cambio en la forma de operar de los ladrones que sustraen piezas de oro, plata y metales y piedras preciosas, como se ha constatado en instituciones museísticas de toda Europa, y que ha llevado también al Ministerio a reforzar los protocolos en los que son de competencia estatal.
Y es que Europol ya alertó en un reciente informe de que los robos en museos europeos están dejando de responder al patrón tradicional de delincuencia organizada especializada y discreta para mostrar un perfil más violento, agresivo y orientado al beneficio rápido.
Europol describe un paso desde el ladrón especializado que estudiaba el edificio, actuaba con sigilo y evitaba la confrontación, hacia autores que fuerzan puertas y vitrinas con mazos, hachas, palancas e incluso explosivos, y que en ocasiones recurren a armas de fuego para intimidar a vigilantes y visitantes.
En lo que va de 2026, tres robos han sacudido el panorama museístico de España. El primero de ellos, el 25 de abril en el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz, donde fueron sustraídas más de un centenar de monedas históricas del llamado Tesoro de Villanueva. Los ladrones accedieron por la parte trasera, forzaron una reja y rompieron la vitrina donde se custodiaban las piezas.
El segundo tuvo lugar la noche del 27 al 28 de julio, cuando cuatro encapuchados robaron en el Museo de Albacete unas 200 monedas de oro de distintas colecciones. Entraron tras saltar la valla y romper una ventana, en un golpe con gran rapidez.
El 27 de agosto, al menos tres encapuchados perpetraron un asalto exprés en el Museo de Villena y se llevaron gran parte del Tesoro de Villena, uno de los conjuntos de orfebrería más valiosos de la Edad de Bronce en Europa.
Según el doctor en Historia José Fernando Domene, este tesoro podría acabar fundido para vender el oro en lingotes a precio de mercado o en manos de coleccionistas privados multimillonarios.
También -en declaraciones a EFE- existe la posibilidad de fuera un robo por encargo, con piezas ya apalabradas o vendidas. Lo menos posible es que su destino sea una subasta porque serían reconocidas enseguida.