La II República española fue una catástrofe. En cinco años, condujo a España a la guerra civil...
La II República española fue una catástrofe. En cinco años, condujo a España a la guerra civil. Aquel régimen no fue la República de todos. Si hubiera sido la República de todos, España viviría hoy bajo el régimen republicano. La II República fue radicalmente excluyente. Solo consideraba republicanos al partido socialista, al partido comunista y a las agrupaciones separatistas y de extrema izquierda. Ni siquiera José María Gil-Robles y su CEDA democristiana cabían en la II República. Esa característica excluyente es la que hundió en la opinión pública al régimen republicano.
Tanto con Alfonso XII como con Alfonso XIII, se produjeron amplios periodos de progreso y libertad en una Monarquía que a todos aceptaba y a todos amparaba. Pero de forma especial, la Monarquía de todos fue la que defendió Juan III desde su exilio en Estoril, la que su hijo Juan Carlos I puso en marcha en España a partir de la Constitución de 1978. España ha vivido tal vez su mejor periodo histórico de progreso y libertad durante los primeros 40 años de la Transición. A partir de Zapatero, se deterioró la situación y actualmente Pedro Sánchez ha reconstruido el lamentable escenario de las dos Españas.
En sus últimas declaraciones, el presidente sanchista ha afirmado: “La mejor de las Españas fue la II República”. Solo el cinismo elevado al cubo puede respaldar semejante afirmación. Pedro Sánchez teme que las elecciones generales le trasvasen desde la poltrona monclovita al banquillo de los acusados. Y está acudiendo a todo para evitarlo: reforma del censo electoral, “ley de nietos”, incontables ayudas económicas a determinados colectivos, el posible órdago constituyente, la tentación de alentar el incendio de alguna crisis territorial para aplazar las elecciones… Parece claro que el presidente del Gobierno, político extremadamente hábil para la jugada en corto, está dispuesto a todo para no despedir su estancia en el palacio de la Moncloa.
Entre lo más interesante que está ocurriendo en los últimos días, se encuentra el número de destacados nombres del PSOE que, encabezados por Felipe González, parecen dispuestos a impedir que Pedro Sánchez descuartice el centenario partido socialista.