Cultura

Juan Bas: "La literatura ha de ser totalmente libre, provocadora si es menester".

ENTREVISTA

José Manuel López Marañón | Sábado 19 de septiembre de 2026

Tras la reseña de Trilogía del exceso, publicada por EL IMPARCIAL el pasado 5 de setiembre, entrevistamos a Juan Bas (Bilbao, 1959). Además de las tres novelas comentadas ha publicado: El oro de los carlistas (2001); La cuenta atrás (2004); Pájaros quemados (2015); El refugio de los canallas (2017, Premio Dashiell Hammett 2018); Una cuestión de alcohol (2021) y El pensamiento vuelve a la sangre (2025). Es autor de dos libros de relatos: Páginas ocultas de la historia (1999), coescrito con Fernando Marías, y La taberna de los tres monos (2000); de los inclasificables Tratado sobre la resaca (2003) y La resaca del amor (2009), y de la compilación de artículos de prensa El número de tontos (2007). Además ha sido guionista de radionovelas de humor, cómics (El Víbora o Cimoc) y numerosas series de televisión (Farmacia de guardia o Turno de oficio). Traducido al francés, alemán, italiano, ruso, búlgaro, noruego y euskera, es columnista de opinión y cultura en el diario El Correo. Juan Bas ha ideado –y dirige desde 2010– Ja! Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor, que cumple su XVII edición. Este año se celebra del 14 al 31 de octubre, como siempre, en Bilbao.

JOSÉ MANUEL LÓPEZ MARAÑON: El protagonista de Trilogía del exceso, Pacho Murga Bustamante, tras una vida dedicada a los placeres de los sentidos y a superar peligros que casi acaban con él, asume, tras un proceso de agotamiento pautado por usted con acierto, que llegado es el momento de cortar un trajín incapaz ya de mantener a sus cuarenta y ocho años. Si bien es comprensible su deseo de retiro, que este urbanita nato opte por recogerse en un caserío a las faldas de una enfermera y del monte Amboto resulta un poco (como, en su caso, no podría ser de otra manera)… excesivo. A pesar de su misoginia militante, que Pacho haya encontrado por fin el amor no nos parece tan sorprendente como ese inopinado propósito suyo de pasar el resto de sus años en feliz sintonía con la naturaleza y la virtud…

Cuesta asumir que Juan Bas mantenga sine die a Pacho Murga en semejante ostracismo. ¿No tendrá previsto algo para sacar ya a su querido titán de ese bucólico refugio y devolverlo a la urbe, el entorno donde mejor sabe disfrutar y moverse?

JUAN BAS: Tuve algún ofrecimiento para escribir una cuarta novela protagonizada por mi antihéroe, pero no, doy por concluido el ciclo del personaje y ese tipo de narración tan esperpéntica. Ahora, me atrae escribir otras cosas, aunque desde luego sin prescindir de mi punto de vista humorístico.

J.M.L.M.: Pacho es muy crítico con la ciudad que lo vio nacer y encumbrarse gracias a su bar de gloriosos canapés, el Mapamundi de Bilbao. En Voracidad (segunda novela de la trilogía), leemos: «mi querida y uterina ciudad cada vez me parece más pretenciosa y por tanto, provinciana. Prepotencia, victimismo impostado y cursilería de la hegemonía nacionalista: dos siglos después los carlistas sí han entrado en la Villa». En Ostras para Dimitri (la tercera novela) resulta algo menos caustico: «Salí de Bilbao física y mentalmente hace mucho tiempo y mi último recuerdo es el de una bonita ciudad pequeña y provinciana, con ínfulas cosmopolitas y llena de gente encantada de haberse conocido a sí misma».

Catorce años después de dar por terminadas –en 2012– sus aventuras, ¿cómo cree que encontraría Pacho este Bilbao actual gobernado aún por los nacionalistas?

Le parecería que la ciudad tiene más ínfulas que nunca, que la profusión de turistas de alpargata invade sus reductos personales y los nacionalistas le resultarían tan recalcitrantes como siempre.

El autor de Trilogía del excesoJuan Bas, sentado flanqueado por el novelista Pedro Learreta y José Manuel López, autor de este trabajo, durante la presentación de Trilogía del exceso (Foto de Jon Arcaraz).

J.M.L.M.: Pacho Murga es uno de esos antihéroes picarescos tallados con tanto primor en la historia de la literatura española. Siguiendo la tradición, el suyo combina humor ácido y sarcasmo para ofrecer una visión muy peculiar, epicúreamente bestial arriesgamos a definir, a la hora de radiografiar la España (y el Moscú) de este siglo durante su primera década. En su registro lingüístico decide usted que Pacho alterne un lenguaje culto con genuinas expresiones del bajo fondo. Que este sibarita genial con gustos literarios y cinematográficos irreprochables sea tan culto proviniendo del patriciado bilbaíno (más bien ágrafo, reconozcámoslo) o vote a partidos de izquierda son otras facetas suyas tan extravagantes como ciertamente encantadoras.

Díganos, ¿para el eje central de su delirante sátira habrá algo, o mucho, de sus propias experiencias? En cualquier caso…, ¿cómo llega al personaje tan arrollador y fuera de norma que es su Pacho Murga?

Claro, el fruto de mis observaciones sobre aspectos dispares y contradictorios de la condición humana en general y del paisanaje bilbaíno en particular. Lo que me pareció atractivo al forjar las características del personaje es que fuera un pícaro moderno lleno de contrastes. Y al contrario de la literatura picaresca clásica, que sus protagonistas vienen de baja cuna, Pacho se va desclasando desde ser un zángano niño de papá hasta llegar a bordear el arroyo o directamente caer en él, según el principio más dura será la caída.

J.M.L.M.: La venganza, en diversas modalidades, da cuerpo a las novelas que conforman Trilogía del exceso. La más alambicada, y prolongada en el tiempo, es la que el cocinero Antón Astigarraga pergeña, en Alacranes en su tinta (primera novela de Trilogía del exceso), contra quienes vieron en su vida el precio a pagar por envenenar a Franco. La venganza más aterradora, por los métodos usados, es la que en Voracidad lleva a cabo Ricardo Ares, el creador de concursos televisivos de éxito. Y la más pasional y multitudinaria es la que se toma, en Ostras para Dimitri, el ruso Iván Korol, primo de Dimitri Leonárdovich Urroz, desde la opción de un tiroteo masivo y descerebrado.

Dos preguntas para contestar a la vez: ¿Con cuál de las tres venganzas disfrutó más? ¿Cuál resultó menos complicada de idear y resolver?

No la más complicada, pero sí la más larga de resolver, es la de Astigarraga en Alacranes, puesto que ocupa media novela. Es la que prefiero por su variedad, personajes y distintos ambientes.

J.M.L.M.: Las tres partes que componen Trilogía del exceso fueron escritas en 2002, 2006 y 2012. En aquellos años la mojigatería de lo políticamente correcto aún no había alcanzado las presentes cotas de insensatez. A la hora de hablar sobre estas obras, leídas hoy, y teniendo en cuenta los códigos de autocensura que tantos autores interiorizan para intentar publicar, la brutalidad de muchas situaciones salvadas por usted desde un humor negrísimo, que no cede ante nada, destaca de muy oportuna y disfrutable manera.

Para esta oportunidad editorial de dar a conocer a una nueva remesa de lectores tres importantes novelas de su producción, ¿no tuvo tentaciones de suavizar algún episodio para, quizá, resultar más accesible?

Qué va, me limité a una cuidadosa corrección sintáctica sin atemperar ni eliminar nada. Habría sido exceder los límites de lo que es una reedición y creo que juego sucio con los lectores. Al hilo de ello, la autocensura no es lo mío.

¿De qué forma los autores pueden revertir esta situación limitadora y castrante que, en definitiva, coarta su talento natural?

Pues sin plegarse a ello, ignorándolo. La literatura ha de ser totalmente libre, provocadora si es menester, y creo que uno no debe hacerse más consideraciones que conseguir con esmero la máxima calidad de que sea capaz. Y asimismo, como columnista de opinión en El Correo me dejan escribir con libertad, y siendo tocapelotas, de cualquier tema desde hace 26 años.

J.M.L.M.: Resulta desconcertante que ninguna de las novelas que conforman Trilogía del exceso haya sido llevada al cine. Lo tienen todo para haber interesado a algún productor: un prota espectacular; malos magníficamente cincelados; las atractivas urbes que les dan marco (Bilbao, Madrid y Moscú), y, sobre todo, una potente narratividad de endiablado ritmo. No le digo esto como un demérito, todo lo contrario: los guionistas (incluso los menos talentosos) lo tendrían fácil para escribir una película de éxito con Alacranes en su tinta, Voracidad u Ostras para Dimitri. Imagino lo que el también bilbaíno Alex de la Iglesia haría con, por ejemplo, la primera entrega de la trilogía…

Páginas ocultas de la historia (1999), libro coescrito por usted con Fernando Marías (me pareció excepcional), sí tuvo una adaptación en formato de serie televisiva. Recuerdo que el capítulo sobre la muerte de Federico García Lorca estuvo en el origen de La luz prodigiosa (novela de Fernando Marías que con igual título fue llevada al cine). Esta simpática película dirigida por Miguel Hermoso es de 2003 y estaba protagonizada, nada más y nada menos, que por Nino Manfredi y Alfredo Landa. Recuerdo del día de su preestreno bilbaíno, en uno de los extintos cines Capitol y con Landa presente, lo feliz que estaba Fernando porque la banda sonora la había compuesto Ennio Morricone.

Repasando su copiosa obra, y es posible que me equivoque, no doy con ningún título llevado a la gran pantalla…

Confiese: ¿es Juan Bas muy puntilloso a la hora de dar consentimientos para explotar alguno de sus éxitos literarios?

En absoluto, doy lo que sea menester. Me compraron los derechos de los Alacranes y escribí el guion, pero luego no lo apoyó TVE y no cuajó. Algo parecido, pero sin llegar a escribir el guion, pasó con La cuenta atrás. Con Páginas ocultas el camino fue al revés. Primero ideamos la serie y escribimos los guiones para La 2, que después transformamos en relatos que publicó Destino.

¿Tal vez sus pretensiones económicas resulten inasumibles?

Soy más barato que un menú del día en figón con moscas.

J.M.L.M.: La XVII edición de Ja! Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor, a su cargo desde que arrancó en 2010, está a la vuelta de la esquina. Empieza el 14 de octubre y se prolonga, de nuevo en Bilbao, hasta el final de ese mes. Son casi dos decenios dirigiendo este evento.

El Premio Ja! lo han conseguido, entre otros, John Cleese, Tom Sharpe, Álex de la Iglesia o Francisco Ibáñez. De los invitados a anteriores festivales resaltamos a grandes escritores como Martin Amis, Samanta Schweblin, Michel Houllebecq o Emmanuel Carrére.

Con premiados e invitados tan ilustres como usted convoca para el Festival, año tras año, las anécdotas abundarán.

¿Puede contar para los lectores de EL IMPARCIAL alguna de ellas que haya dejado huella?

He dirigido y después codirigido el festival con Carolina Ontivero durante quince años, ahora lo dirige ella y yo soy su asesor, me pareció buena idea retirarme de la primera línea sin desvincularme del Ja!

Muchas anécdotas. El pedo de agua de fuego que tenía el entrañable Tom Sharpe entrevistado por Jorge Herralde, Francisco Ibáñez firmando tres horas seguidas sin parar un segundo, la foto que tengo enmarcada de John Cleese estrangulándome durante su rueda de prensa, Joyce Carol Oates que en las comidas se alimentaba como un pajarillo y no dejaba de escribir en una libreta o Michel Houellebecq que se empeñó en fumar en la sala y hubo que desconectar el sistema automático de chorros de agua.

¿Qué novedades y figuras mundiales relacionadas con el Humor vamos a encontrar los asistentes de esta inminente edición del Ja!?

Cuyo tema es humor y ciencia ficción. Pues vuelve Houellebecq, a ver qué hace esta vez, y un buen número de autores e intérpretes entre los que estarán Mariana Enriquez, Rosa Montero, Anna Starobinets, Rodrigo Cortés, Ray Loriga, Maribel Verdú, Hidrogenesse…, y más.