La Policía Nacional ha participado en una operación junto a cuerpos de seguridad de otros 16 países que ha permitido neutralizar una red que captaba e introducía migrantes en la Unión Europea, a los que proveía de documentos falsos, unos hechos por los que seis personas han sido detenidas, una de ellas en Madrid.
Según ha informado este miércoles en un comunicado la Policía Nacional, la explotación operativa, coordinada por Europol, se llevo a cabo ayer en España, Austria, Italia y Reino Unido.
Además de las seis detenciones, se ha saldado con diez registros domiciliarios y la intervención de numerosos documentos de identidad falsificados y documentación incriminatoria, material electrónico de última generación y una importante cantidad de dinero en efectivo.
Una de las células más importantes estaba ubicada en España, desde donde se distribuyó más de 1.000 documentos de identidad falsos a través de empresas de mensajería hacia el continente americano.
La investigación ha permitido constatar que el entramado criminal -especializado en el tráfico ilícito de migrantes, la falsificación documental y el blanqueo de capitales- captaba e introducía a los migrantes en territorio de la Unión Europea empleando pasaportes legítimos y, en numerosos casos, visados turísticos en regla.
Pero una vez en suelo comunitario, los integrantes de la red instruían a los viajeros para destruir su documentación original y sustituirla por documentos falsos suministrados por la propia organización.
Estos documentos adulterados permitían a los migrantes ocultar su verdadera identidad y desplazarse de forma irregular por los aeropuertos del Espacio Schengen y países asociados, teniendo como destino final el Reino Unido por vía aérea.
Durante las primeras fases de la investigación, las autoridades policiales de Bélgica, Finlandia, Alemania, Islandia, Irlanda, Países Bajos y Suecia detectaron e investigaron diversas rutas de tránsito utilizadas por la organización, que abarcaban un total de 17 países.
Las gestiones posteriores permitieron identificar diversas células repartidas por la geografía europea.
Las más relevantes eran una ubicada en Viena, que se encargaba del suministro de documentos falsos y de la creación de una red de comercios para el blanqueo de los beneficios ilícitos, y otra en España, que distribuyó más de 1.000 documentos de identidad falsos a través de empresas de mensajería hacia América.
Se estima que la red generó más de 2 millones de euros de beneficios ilícitos a nivel global.
La Policía Nacional ha destacado como determinante la coordinación e intercambio de información sobre incautaciones de documentos falsos entre las distintas autoridades nacionales, coordinado a través de Europol, para interconectar casos aparentemente aislados y desmantelar el entramado.