Editorial

La última patraña de Zapatero al explicar el origen de las joyas

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Jueves 24 de septiembre de 2026

Si creemos lo que dice Zapatero, que es mucho creer, el jeque de Arabia Saudí le regaló en 2007 las joyas, cuyo valor supera los 1,3 millones de euros, que mantenía ocultas en una caja fuerte en su despacho. Ha tardado más de 3 meses en acordarse y comunicárselo al juez Calama, al que prometió aportar la documentación del botín “en 7 días o, a lo sumo, 10”. Al expresidente socialista, más que fallarle la memoria, le ha costado justificar la existencia del “tesoro” escondido. Se ha visto obligado a buscar una fecha para que hubiera prescrito el delito por no declarar el regalo a Hacienda. Pero incumplió el “Código del Buen Gobierno”, una medida aprobada por su propio Gobierno en 2005 que le obligaba a trasladar al Patrimonio Nacional dicho regalo. Y, en lugar de cumplir con su propia medida, se lo guardó en una caja fuerte.

Ha pisoteado su hipócrita lema de “ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho”. Pues él no ha dado nada. Se lo ha quedado todo. De hecho, está imputado por “tráfico de influencias, organización delictiva, falsedad documental, blanqueo de capitales y contrabando”, unos delitos que demostrarían que se ha enriquecido a costa del dinero de todos los españoles, por el rescate de la aerolínea Plus Ultra. Y también se habría llenado los bolsillos por sus turbios negocios con narcodictaduras como la de la Venezuela de Nicolás Maduro, después de convertirse en su “embajador” más fiel y en su mayor cómplice para justificar la adulteración de las elecciones, la represión y el encarcelamiento de los opositores.

En su escrito al juez Calama, Zapatero explica que tres juegos de joyas de la sesenta piezas incautadas fueron un obsequio del rey Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud, ya fallecido, que le entregó en el Palacio de la Moncloa en junio de 2007, en el viaje oficial que el monarca hizo a España los días 18 y 19 de ese mes. El expresidente socialista todavía tiene la desfachatez de justificarse. “Lo aceptó-dice- por deferencia y lo guardó junto a joyas de origen familiar y otros regalos de amigos sin uso ni destino alguno, y sin conciencia de su valor material". Una explicación burda, pues no las hubiera escondido en una caja fuerte si “no tuviera conciencia de su valor material”.

Hay que esperar el veredicto del juez Calama sobre este asunto. Puede que cometiera un delito de fraude fiscal al no declararlo a Hacienda. Delito que habría prescrito. Pero, sin duda, incumplió su propio “Código de Buena Conducta” como presidente del Gobierno. Y, sobre todo, se trata de una inmoralidad. Además de una hipocresía seguir proclamando en los mítines su eslogan de que “ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho”.

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