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Masako, la "princesa triste", reaparece en el balcón imperial

felicitación del año

Viernes 02 de enero de 2009
El emperador Akihito y la familia imperial, incluida la princesa Masako, desearon este dos de enero feliz año nuevo desde el balcón del Palacio Imperial a las miles de personas que se acercaron al recinto, que sólo se abre al público dos veces al año. La otra ocasión es por el cumpleaños de Akihito, el 23 de diciembre.

Como es tradición, Akihito salió a saludar por primera vez a las 10.00 hora local (1.00 GMT), acompañado de su esposa, la emperatriz Michiko, de 74 años, su hijo y heredero, el príncipe Naruhito, y su nuera Masako, aquejada desde hace varios años de una depresión. En el balcón cubierto con cristal blindado estaban también el segundo hijo de los emperadores, el príncipe Akishino, y su esposa Kiko, padres del pequeño Hisahito, que al nacer en septiembre de 2006 se convirtió en el tercero en la línea de sucesión al Trono del Crisantemo, la dinastía reinante más antigua del mundo.

Un año más, parte de la atención estaba puesta en Masako, apodada "la princesa triste" por la depresión que sufre desde finales del 2003 y que ha limitado desde entonces sus labores oficiales. En esta ocasión, como ya ocurrió en el saludo por el cumpleaños del emperador, Masako salió al balcón junto a su esposo durante la mañana y saludó a los asistentes.

Para contentar a los 45.550 ciudadanos que han acudido al Palacio desde distintas zonas del país, el emperador salió a saludar en cinco ocasiones, dos menos de lo habitual, debido a sus problemas de salud, según la agencia local Kyodo. Akihito sufrió recientemente una hemorragia en el estómago y duodeno a causa del estrés, irregularidad en el pulso y alta presión sanguínea, de los que poco a poco se recupera.


Esta vez la crisis económica centró las palabras de Akihito, de 75 años, en vez de los tradicionales deseos de paz y felicidad para el nuevo año que suele expresar en estas ocasiones. "Espero que este año sea un buen año para todos vosotros, en tanto sea posible", indicó hoy el emperador en la primera de sus cinco apariciones previstas, en lugar de las habituales siete, debido a su delicado estado de salud. "Estoy preocupado de que puede haber mucha gente que esté teniendo problemas al comienzo del Año Nuevo debido a las graves condiciones económicas", agregó.

Aunque al concluir la II Guerra Mundial (1939-45) el emperador de Japón perdió su carácter de divinidad viviente y pasó a ser una figura representativa, sigue despertando auténtica veneración entre los japoneses.

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