AL AIRE LIBRE

PEDRO SÁNCHEZ, TRAS LA ACAMPADA EN SOL

Luis María ANSON | Jueves 01 de octubre de 2026
Con la habilidad política que le caracteriza, Pedro Sánchez aprovechó una pequeña manifestación...

Con la habilidad política que le caracteriza, Pedro Sánchez aprovechó una pequeña manifestación independiente en la Puerta del Sol para agrandarla y que derivase en esa acampada gigante que hoy desdibuja la imagen de España en el extranjero. El presidente del Gobierno consiguió su propósito. La atención de los medios, así como los focos de las cámaras audiovisuales, se centran desde hace varios días en la Puerta del Sol relegando a Ceuta y difuminando el descalabro que la invasión ha supuesto para los intereses del sanchismo.

          La situación en la Puerta del Sol es manipulable; la de Ceuta, no. El sanchismo está alargando el relato sobre la vivienda, con escasa reacción de Feijóo y su P P, mientras los sanchistas embadurnan al Partido Popular y a sus lideres con el maquillaje de la extrema izquierda infiltrada frente al edificio que cobija a Isabel Díaz Ayuso.

          Habrá que convenir que la capacidad de Pedro Sánchez para defenderse carece de límites. Tan grande es el temor que tiene a ser juzgado, y tal vez condenado, que parece dispuesto al gran pucherazo electoral, iniciado con la “ley de nietos” y, si fuera necesario, creando una situación de grave crisis nacional que le permita aplazar las elecciones, Feijóo no sabe bien con quien está jugando la partida de las cartas marcadas sobre el tapete de España. La extrema izquierda ha sido siempre implacable y hace ya mucho tiempo que Pedro Sánchez se escuda en ella, aunque se esfuerce por mostrar una cínica imagen de socialdemócrata en Europa. Felipe González, también Alfonso Guerra, están al cabo de la calle de las maniobras sanchistas, pero la militancia del PSOE, salvo escasas excepciones, permanece inmóvil.

          Nadie serio entra en vaticinios de lo que va a ocurrir. Todo está demasiado confuso. Parece claro, sin embargo, que Pedro Sánchez, considerado como un cadáver político de cuerpo presente, se dispone a luchar hasta el último suspiro para evitar que lo descuarticen.