Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2026. 176 páginas. 17 €. Libro electrónico: 11,99 €.
Por David Almazán Tomás
En un Mercedes rojo llegó la familia, aparentemente feliz como cualquier familia que comienza su veraneo. La idea es disfrutar de unas vacaciones en un pueblo de la costa. El coche es descapotable, pero es de alquiler. Se van a alojar en un chalecito solitario ubicado a las afueras del centro urbano, junto a un acantilado con excelentes vistas. También es de alquiler. El verano es época de descanso, desconexión y de aparentar ser lo que se desea.
Comienzan el primer día de las vacaciones con crispación, avanzando muy despacio hacia el chalé alquilado por la calle principal del pueblecito. Es uno de esos días de mercadillo donde el tiempo se detiene. Todo se vuelve tedioso. Él se empieza a poner nervioso. Ella también. Y su hijo, aburrido, en un momento de apatía, como si fuera un juego, saca la mano del coche y le quita el sombrero a un mendigo apostado en la acera. Como en una película de Haneke, algo trivial, sin necesidad de explicaciones ni argumentos, sirve para arrancar una trama apasionante y violenta.
A partir de ahora, cualquier escena, como la imagen de la familia ante una cristalina piscina, parece la antesala de una tragedia. Es extraordinaria la capacidad narrativa de José Ovejero (Madrid, 1958) para mostrarnos al tiempo lo superficial y lo profundo. El discreto encanto de la burguesía pronto se desvela como una farsa y la familia feliz, sin estridencias, nos muestra la radiografía de cualquier familia marcada por los micromachismos, los desprecios y las relaciones tóxicas. Frente a ello, ese indigente que busca su sombrero como si fuera su dignidad, se va a transformar en un cómplice necesario para hacer justicia.
No quisiera desarrollar más la historia, para no descubrir al lector los giros que tiene el desenlace de Bajo la luna negra y no diremos qué crimen se comete ni quién es el asesino, si bien el atractivo principal de la novela, más que su trama policiaca, radica en su calidad narrativa. En realidad, no hay buenos y malos. No se juzga. Simplemente se cuenta una historia que, si se quiere, puede ser consideraba como una fábula de nuestros tiempos donde el malestar está tanto en el bienestar social como en sus márgenes.
Bajo la luna negra es una novela de personajes magistralmente construidos y con una gran presencia. Destaca la capacidad de Ovejero de aislarse de la escena y desde su posición de narrador alcanzara una altura que le permite ver todo, como si estuviera en un faro con unos prismáticos, viendo todo con cierto distanciamiento y sin sentir la necesidad de intervenir en nada. La novela se lee con facilidad y gusto. Se disfruta. Tiene un ritmo y mucha precisión en las descripciones. Podría hacerse, sin duda, una buena adaptación cinematográfica, que bien podría hacer el propio Ovejero, quien ya ha incursionado en el cine, en su vertiente documental, con proyectos como Vida y ficción (2017).
En Bajo la luna negra, José Ovejero vuelve a hacer bien las cosas y continúa con la buena recepción crítica de sus últimas novelas, como Insurrección (2019), Humo (2021), Vibración (2024) y Una belleza terrible (2025). Ovejero también domina otros géneros, como el relato corto, el teatro, la poesía, el ensayo y hasta el libro de viaje, habiendo sido premiado en todos ellos. Animamos a leer Bajo la luna negra, seguros de que cualquier lector disfrutará de la novela. También aconsejo comprar la novela y llevarla como lectura a la playa en el primer puente festivo con buen tiempo.