Una innovadora revisión que agrupa los últimos avances en la enfermedad de Ménière ofrece una visión más clara de los mecanismos biológicos que desencadenan este trastorno del oído interno, a la vez que allana el camino hacia nuevas líneas de investigación para su diagnóstico y tratamiento.
En el estudio que aparece en Genes & Diseases, los autores que trabajan en la Universidad de Chongqing proponen que el saco endolinfático, una estructura implicada en el mantenimiento del entorno del oído interno, podría representar el punto central donde convergen múltiples factores desencadenantes de la enfermedad.
Esta afección crónica se caracteriza por episodios recurrentes de vértigo, pérdida auditiva fluctuante, tinnitus y sensación de plenitud en el oído. Si bien la enfermedad se conoce desde hace más de un siglo, su causa subyacente sigue siendo incierta.
Esta exhaustiva revisión explica que, en lugar de deberse a un único mecanismo, es probable que el trastorno se relacione con una combinación de susceptibilidad génica, disfunción inmunitaria, infección viral, inflamación, alteración de la regulación iónica y anomalías en el equilibrio de los fluidos del oído interno.
Este equipo de científicos chinos asegura que estos factores pueden, en última instancia, alterar la función del saco endolinfático, lo que conduce al desarrollo de hidropesía endolinfática, la característica patológica distintiva de la enfermedad de Ménière.
Reconocen estos científicos que, a pesar de los importantes avances en el estudio de mecanismos como la susceptibilidad génica, la inmunidad y las alergias, aún no se comprende completamente su fisiopatología fundamental y se carece de un marco teórico coherente.
En esta revisión, analizaron las ventajas y desventajas de los modelos animales recientes de la enfermedad de Ménière, los avances en los estudios mecanicistas y los enfoques terapéuticos actuales.
La importancia de esta revisión científica viene avalada por la previsión de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el sentido de que, al menos, 700 millones de personas sufrirán diversos grados de pérdida auditiva en el año 2050.
Si bien son muchos los factores que contribuyen a la pérdida auditiva, incluyendo la exposición al ruido, las infecciones virales y los tumores, las causas de muchas enfermedades del oído interno siguen siendo enigmáticas.
Como explican, durante los últimos años, varios investigadores se han centrado en la hidropesía endolinfática (EH) para establecer modelos animales de la enfermedad de Ménière, con el objetivo de explorar más a fondo sus factores patogénicos y opciones de tratamiento.
Actualmente, el enfoque terapéutico se centra en reducir o prevenir el vértigo. Los medicamentos orales incluyen betahistina y diuréticos. La betahistina se une principalmente a los receptores centrales de histamina, influyendo en las tasas de descarga de los complejos nucleares vestibulares bilaterales y, en última instancia, logrando un reequilibrio de la función vestibular en ambos lados.
Este equipo propone una hipótesis unificadora para la patogénesis de la enfermedad de Ménière. En este sentido afirman que, “a pesar de la heterogeneidad clínica derivada de diversos factores desencadenantes, la lesión inicial se produce sistemáticamente en el estrato córneo, y es la patología resultante la que inicia la cascada de la enfermedad”.
Añaden que “la validación de este modelo requiere el mapeo de la secuencia temporal molecular de los tipos celulares del oído interno durante la formación de la hidropesía endolinfática mediante genómica espacial y unicelular. Por lo tanto, la investigación futura sobre la enfermedad de Ménière debería centrarse en combinar la validación histológica con experimentos funcionales en células epiteliales del estrato córneo y células ciliadas vestibulares para definir los mecanismos precisos que operan dentro de este marco”.