Tras estar más de cuatro meses fuera del circuito por su lesión en la muñeca derecha, Carlos Alcaraz ha revalidado este martes el Abierto de Tokio tras imponerse en la final a Jiri Lehecka.
El genio de Murcia ya suma 27 títulos con 23 años y es el tercer éxito de 2026, el primero tras volver a las pistas en el US Open. La capital de Japón se le da muy bien, puesto que enlaza diez victorias en diez partidos.
En su quinto enfrentamiento, el segundo en una final -el primero fue en Queen's-, el checo comenzó muy agresivo y puso en aprietos al defensor del título desde el principio generando tres bolas de break en el primer juego. A la tercera fue la vencida para Lehecka en una final que empezó dominando y con mucho ritmo.
El número 19 del mundo era una garantía con sus primeros, puesto que ganó todos en sus dos primeros servicios, y su solidez desde el fondo exigió al primer cabeza de serie.
El vigente campeón del Abierto de Australia logró cortar la superioridad de su rival variando direcciones y desplazándole con tiros angulados. El escenario del partido cambió porque Alcaraz encontró el camino para imponer su tenis y en el sexto juego lo confirmó. Anuló los potentes golpes del checo y firmó la rotura en su tercera opción en el turno más disputado de la final.
El break le dio mucha confianza y el tenista de El Palmar confirmó el quiebre con autoridad para llevar la iniciativa del marcador por primera vez. Tras el contrabreak, el encuentro pasó a una fase dominada por los saques con puntos rápidos y pocos intercambios.
Sin opciones para el resto en varios juegos, el primer parcial se decidió en el tie-break. Lehecka firmó el primer 'mini-break' y Alcaraz reaccionó con ganadores de mucho nivel que desmoralizaron al checo. El exnúmero del mundo se llevó el desempate gracias a una gran remontada pasando del 1-3 al 7-4.
El segundo mejor tenista de República Checa se recompuso rápidamente del golpe anímico y se llevó el primer juego de la segunda manga. Sin embargo, su adversario seguía jugando a un buen nivel y sumando 'winners' con su derecha con relativa facilidad.
El número 19 del mundo aguantaba el ritmo ante un Alcaraz sólido que sabía cuándo romper los intercambios entre tiros planos. Una variante táctica fundamental para lograr un break vital en el séptimo juego y colocarse 4-3 y servicio.
El tenista de 23 años confirmó el quiebre y se situó a un juego de reconquistar Tokio. Al resto no tuvo opción y con su saque no perdonó. Es el único tenista español en ganar dos veces el Abierto de Japón, un título que le dará mucha confianza para su próximo reto: el Masters 1.000 de Shanghái, que empieza este miércoles.