AL AIRE LIBRE

SÁNCHEZ: 141 SUBIDAS DE IMPUESTOS PARA SUFRAGAR EL DESMESURADO GASTO PÚBLICO

Luis María ANSON | Miércoles 07 de octubre de 2026
En el diario ABC, Susana Alcelay publica una información, sólidamente contrastada, que...

          En el diario ABC, Susana Alcelay publica una información, sólidamente contrastada, que resume objetivamente la realidad política de Pedro Sánchez. En 141 ocasiones a lo largo de su gestión, el líder socialista ha subido los impuestos. Impuestos con los que ha sangrado a los contribuyentes españoles hasta la hemorragia. Impuestos que el sanchismo despilfarra en gastos muchas veces absurdos, aparte de corrupciones, mordidas, residencias y viajes suntuosos, sin intentar al menos moderar la vertiginosa crecida del gasto público.

          Según Susana Alcelay, el Gobierno sanchista recauda ya un 40% más que hace ocho años y se queda con el 53,1% del coste laboral de un sueldo medio. Si a eso le unimos el déficit agobiante y la desmesurada deuda pública, nos haremos idea de la precaria situación de la generación actual y del alarmante futuro de las generaciones posteriores.

          Pedro Sánchez está actuando como jamás lo haría un político responsable. Cuando las exigencias económicas le apremian, en lugar de reducir el gasto público, el sanchismo soluciona el problema con una nueva subida de impuestos. Que pague la ciudadanía emprendedora y trabajadora el despilfarro público sin límites. Esa política, cuya necedad salta a la vista, está detrás de las 141 subidas de impuestos y cotizaciones desde 2018. Un escándalo imposible de enmascarar por mucho que Pedro Sánchez explique a los españoles que con él viven mejor y que su política general y su política económica no conocen otra palabra que el éxito. La desbordada verborrea de Pedro Sánchez se esfuerza por explicarlo todo al ciudadano, si bien jamás hace referencia a esas 141 subidas de impuestos que atenazan a los españoles de toda condición.

          Quedan pocas semanas para que el pueblo decida en las urnas. Son muchos los que confían en que, jugarretas y trampas aparte, se establezca un nuevo Gobierno que dedique sus más enérgicos esfuerzos, entre otras cuestiones sustanciales, a controlar y reducir el gasto público.