Sociedad

La jurista sudafricana Navanethem “Navi” Pillay, Premio Nobel de la Paz

(Foto: EFE/EPA/MARTIAL TREZZINI).

EDICIÓN 2026

EL IMPARCIAL | Viernes 09 de octubre de 2026

El Premio Nobel de la Paz ha sido concedido a Navanethem “Navi” Pillay en su edición de 2026 por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional.

El compromiso de Navi Pillay con los principios jurídicos universales y su firme brújula moral han sido constantes a lo largo de su dilatada carrera. Existe un hilo conductor que va desde sus primeros trabajos en defensa de Nelson Mandela y otras personas que se opusieron al apartheid hasta su labor como jueza en algunos de los casos judiciales internacionales más importantes de nuestro tiempo.

Navi Pillay ha exigido responsabilidades a los Estados y a los líderes nacionales y ha aportado esperanza a las víctimas de la violencia y los conflictos. En todos los cargos que ha ocupado, ha hecho hincapié en la responsabilidad de las personas y los Estados de respetar el Estado de derecho.

Biografía

 

La jueza sudafricana Navanethem "Navi" Pillay, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2026 "por su labor en favor de la paz y el derecho internacional", es una de las figuras más destacadas en la defensa de los derechos humanos y la justicia internacional.

Exalta comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos (2008-2014), Pillay fue jueza en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), donde presidió el primer fallo internacional que determinó que se había cometido un genocidio; y dirigió, hasta noviembre de 2025,la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Ocupados.

Navi Pillay nació el 23 de septiembre de 1941 en Durban (Sudáfrica), en el seno de una familia originaria de Sri Lanka.

Ss licenció en Derecho por la Universidad de Natal en 1967 y fue la primera mujer negra en abrir un bufete de abogados en esta provincia sudafricana. Desde allí defendió a numerosos presos políticos detenidos sin juicio, muchos de ellos activistas contra el apartheid.

En 1982 se doctoró en Derecho por Harvard, con especialización en derechos humanos y derecho internacional, y en 1992 cofundó el grupo internacional de derechos de las mujeres 'Equality Now', una organización con sede en Nueva York que lucha por los derechos de las mujeres y niñas a través de reformas legales, incidencia política y colaboración con organizaciones locales.

En 1995 fue nombrada jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica, siendo una de las primeras mujeres no blancas en ocupar ese cargo.

Entre 1995 y 2003 ejerció como jueza en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), donde presidió el primer fallo internacional que determinó que se había cometido un genocidio de acuerdo a los criterios establecidos en la Convención de Genocidio de 1948.

Además, ese fallo determinó que la violación puede constituir un acto de genocidio, reformulando así el derecho internacional humanitario y promoviendo la justicia para los sobrevivientes de la violencia sexual en los conflictos.

En 1999 fue elegida por unanimidad para ocupar la presidencia del Tribunal. En 2003 pasó a ejercer como jueza en la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya, puesto que ocupó hasta 2008 cuando fue nombrada alta comisionada para los derechos humanos, la más alta responsabilidad en este ámbito en el sistema de Naciones Unidas.

Como tal, denunció violaciones en conflictos como los de Siria, Gaza y Sri Lanka, impulsó la rendición de cuentas por crímenes de guerra y promovió la defensa de los derechos de mujeres y minorías.

El 31 de agosto de 2014 abandonó el cargo tras seis años de servicio, no sin antes reprochar al Consejo de Seguridad de la ONU haber fallado a los sirios al no haber logrado parar la violencia ni investigar los crímenes cometidos. Fue sustituida por el príncipe jordano Zeid al Husein.

Tras abandonar la ONU ha seguido muy activa en la defensa de los derechos humanos.

Ha participado en grupos de reflexión sobre migración, integración y justicia en Sudáfrica, ejercido también como jueza 'ad hoc' de la Corte Internacional de Justicia en la aplicación de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, en el caso Gambia contra Myanmar.

Actualmente preside la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte, con sede en Madrid.

En 2021 pasó a dirigir la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Ocupados. El 8 de julio de 2025 anunció que dejaría esta comisión en noviembre de ese años por motivos de edad, salud y compromisos personales, después de expresar que fue "un honor" presidir la comisión desde su inicio.

En septiembre, la comisión concluyó que Israel estaba cometiendo genocidio contra los palestinos en Gaza.

Al anunciar su renuncia, Pillay recordó que cuando aceptó esta responsabilidad dijo que sería por dos años y habían pasado cinco, negó que tuviera que ver con algún temor a Israel y subrayó que su carta de renuncia fue anterior a las sanciones que Israel y Estados Unidos adoptaron contra la relatora de la ONU sobre Palestina, Francesca Albanese.

En diciembre del pasado año, en una entrevista concedida a EFE, Pillay aseguró que el conflicto de Gaza fue "el más desgarrador" que le tocó analizar, y subrayó que uno de los desafíos que planteó la elaboración del informe fue "la negativa de Israel a permitirnos entrar en su país y en los Territorios Palestinos para investigar".

Entre los premios y reconocimientos que ha recibido Pillay figuran el Defender of Democracy Award de PGA (2014), el Stockholm Human Rights Award (2010) y el Premio de la Paz de Sídney (2025) "por toda una vida de defensa de los derechos humanos fundamentales, la paz con justicia y los derechos de las mujeres". También el Premio Olof Palme, junto a John Dugard (2026).

Pillay posee también múltiples doctorados 'honoris causa' en reconocimiento a su trabajo contra la discriminación y en favor de los derechos humanos.

EFE

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