El índice de precios de consumo (IPC) se disparó seis décimas en septiembre, hasta el 4,9 % interanual, la tasa más alta desde febrero de 2023, por la subida de los carburantes y combustibles, que se encarecieron un 27,7 %, en un contexto de shock energético derivado de la guerra en Irán.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado este miércoles los datos adelantados hace dos semanas, con la inflación subyacente (sin contabilizar la evolución de los precios de la energía y de los alimentos frescos) en el 3,1 %, dos décimas más que en el mes anterior.
En el comportamiento de los precios de septiembre presionó a la baja la ampliación del descuento al diésel, que pasó de 10 céntimos por litro en agosto a 20 céntimos en septiembre, y en sentido contrario el de la gasolina, que se redujo de 10 a 5 céntimos.