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Premier. Haaland lidera el triunfo del City y el Liverpool remonta

(Foto: EFE/EPA/RYAN JENKINSON).

FÚTBOL INGLÉS

Efe | Sábado 17 de octubre de 2026

El noruego anota dos goles ante el Ipswich y el cuadro de Iraola gana antes de recibir al Villarreal.



Con más dificultades de las esperadas y ante un adversario, recién ascendido, que no se dio por vencido hasta el final, el Manchester City adoptó el modo Premier, el que le ha proporcionado victorias en cada partido, y superó al Ipswich en el Etihad para firmar el mejor arranque en una Liga.

El conjunto de Enzo Maresca, vapuleado el martes contra el PSG en la Liga de Campeones, retomó el pulso en la competición doméstica. Dejó de lado las consecuencias del mazazo europeo y las secuelas, aún, del veredicto de culpabilidad de 114 cargos por irregularidades financieras y mantuvo el tipo ante su rival.

Maresca dio un giro a su once y reservó a jugadores habitualmente titulares como Enzo Fernández, Jokso Gvardiol, Rayan Cherki, Elliot Anderson o Antoine Semenyo y con eso tiró hacia adelante en un compromiso que le proporcionó la séptima victoria seguida y situó a Maresca como el primer entrenador en lograr semejante registro con el City, por delante de Pep Guardiola, al que había igualado en la pasada fecha.

No rotó Erling Haaland. No lo hace. El noruego es una garantía y de nuevo volvió a resultar determinante para el triunfo ante el Ipswich. Un doblete y otra victoria. Siete goles en siete jornadas en lo que va de Premier.

El City, que recibe el martes al AEK Atenas en otro capítulo europeo, el tercero, se topó con un adversario ordenado que transita con solvencia por la clasificación. Está en el ecuador con tres partidos ganados y otros tantos perdidos llegó a Manchester.

A pesar de toparse con el marcador en contra a los 19 minutos, cuando apenas había sufrido, solo con un cabezazo de Ruben Dias que obligó a aparecer al meta Christian Walton, con el gol logrado por Phil Foden, dentro del área, a pase del belga Dominik Doku, buscó la igualada pronto.

Y lo consiguió dos minutos después, cuando el líder aún no había asimilado la ventaja. Fue en un pase al espacio, perfecto de Guemissongui Ouattara a Daizen Maeda, más rápido que su marcador. Le dejó en el suelo a Nico O'Reilly, encaró a Gianluigi Donnarumma y le batió.

Hasta que apareció Haaland. No tardó. Tras una amenaza de Emersson, que pudo poner por delante al Ipswich a la media hora, irrumpió el noruego a diez del final, cuando llevó a la red, de cabeza un estupendo pase de Mateo Kovacic.

La ventaja fue local en el descanso. Después, siguió con sus esperanzas el conjunto de Gary O'Neil que amenazó con un disparo alto de Abdou Ouattara y cuando el partido se convirtió en un ida y vuelta, resolvió otra vez el goleador vikingo.

Sentenció en el 69 cuando aprovechó un pase de Ilman Ndiaye para volver a batir a Walton y cerrar el choque que le consolida en la cima de la Premier. Una falta dentro del área de Marc Guehi sobre el ghanés Issahaku Fatawu supuso el penalti que transformó el neerlandés Zian Flemming en el añadido y que complicó el tramo final para el líder.

Remontada del Liverpool

Una expulsión absurda y quizá decisiva al borde del descanso de Yarmoliuk, cuando el Brentford ganaba y controlaba el partido por 1-0, relanzó al Liverpool para la segunda parte, en la que logró la esperada remontada, impulsada por Víctor Muñoz y culminada por Alexander Isak en la última media hora (1-2).

Necesitó carácter, paciencia y goles, mientras se sobreponía a una cantidad de percances inusuales en un mismo duelo.

Cuando ya parecían estabilizados los contratiempos para el Liverpool –del susto por una dolencia en la rodilla derecha de Víctor Muñoz, que siguió en el encuentro, a la recaída de Szoboszlai, lesionado de nuevo a la media hora-, incluso el VAR había invalidado un penalti a favor de los ‘reds’ (realmente, no había sido), surgió el gol del Brentford.

El 1-0 fue en el minuto 44, con un cabezazo potente e imponente de Lewis-Potter. Uno de esos testarazos que son enseñados en las escuelas de fútbol. No hubo opción para Alisson Becker. El centro también fue muy bueno de Outtara. Otro obstáculo más para el Liverpool en este partido, que, sin embargo, se puso de cara por la torpeza de Yarmoliuk.

El medio centro ucraniano de 22 años cometió un error manifiesto, cuando soltó levemente la cabeza, de forma amenazante, sobre el rostro de Jeremy Jacquet. No fue demasiado. Hubo contacto e intención. También fue leve, en cualquier caso. La caída del central internacional francés evidenció la presunta agresión, que se confirmó en el VAR.

Como el balón no estaba en juego (no se había lanzado el córner cuando se produjo la jugada en conflicto), no fue penalti, pero sí expulsión. Una roja absurda, innecesaria e imprudente, propia de la inexperiencia, pero también de la irreflexión. Con 1-0 a favor, con el control del encuentro, la inferioridad numérica fue una invitación a la remontada.

Ya pasaban ocho minutos del 45, aún en la primera parte, cuando enfiló el camino a la ducha Yarmoliuk. Un nuevo horizonte, menos nuboso, más claro, para el Liverpool, que todavía debía aprovecharlo. Hasta entonces, no había remarcado en ningún caso ni la cantidad ni la calidad de recursos que tiene para ganar en cualquier lado. Un duelo gris.

Cierto que Barcola debió haber marcado el 0-1 mucho antes, antes del gol del Brentford. Su duelo individual ante Kelleher debe acabar en la red en un futbolista de su clase y su precio. Ni siquiera forzó la parada del portero. Se pasó de confianza y la mandó fuera directamente. Cuando llegó el 1-0 local, muchos echaron de menos tal oportunidad.

Aún sufrió otra lesión el Liverpool, en el inicio de la segunda parte. Se fue Frimpong, que había entrado en el descanso y que apenas duró siete minutos sobre el terreno. Su dolencia muscular apunta a varias semanas fuera de acción. Volvió a mirar al banquillo Iraola, esta vez para alinear al vertiginoso Ngumoha, todavía con el duelo cuesta arriba.

Van Dijk, de cabeza, siempre tan poderoso a balón parado, insistió en el empate, que logró instantes después Víctor Muñoz. Su velocidad al contragolpe, a campo abierto, con una carrera desde su propio terreno hacia un pase interior, fue el mejor recurso para el Liverpool: su recorte en el área ya fue definitivo para el tiro con el que anotó el 1-1.

Aún quedaba más de media hora por jugar para remontar. Lo consiguió el Liverpool, incluso con rapidez: en el minuto 70, Barcola asistió e Isak remachó dentro del área, cruzado para dar la victoria a su equipo. Más tiempo para alcanzar su mejor nivel, camino del choque del próximo martes en la Liga de Campeones contra el Villarreal.

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