Los Lunes de El Imparcial

Katixa Agirre: Servicio interior

Novela

Domingo 18 de octubre de 2026

Tusquets. Barcelona, 2026. 266 páginas. 20,90 €. Libro electrónico: 10,99 €.

Por Aránzazu Miró



Katixa Agirre nos propone, en su novela Servicio interior, un episodio de la Guerra Civil española que alcanza a la Francia ocupada. Un episodio de solidaridad como elección personal en tiempos difíciles. El gobierno vasco en el exilio debe también huir ante la toma alemana de París; atrás queda documentación comprometedora que finalmente desvela el trabajo realizado por un equipo compuesto fundamentalmente por mujeres de ayuda a los presos de la guerra; ese servicio interior que acaba desmantelado y capturado. No desvelo nada, es una historia de la guerra, con su realidad que no se puede ocultar, y con su transcurso sangriento, que la guerra no oculta.

Lo excepcional de esta novela es la estructura de la narración, presentada como si de una película se tratara, con sus flash-back y todos los recursos de montaje de una película real. Como si la escritora estuviera desentrañando el guion de esa película, como si ya existiera; en realidad lo que está haciendo es prepararlo. Resulta muy original, aunque el método me ha acabado cansando un poco; la narradora que dice lo que vamos a ver y la manera en que lo vamos a ver. Fluye mejor la historia cuando se olvida un tanto de esa necesidad de insertar la historia en otra. Aunque, por otra parte, con ello consigue soslayar el peligro que comporta contar una historia de guerra, una historia cruenta, sin esa aportación de originalidad.

Visto el resumen que acabo de ofrecer, parece la historia de unos perseguidos e inculpados en la guerra; y lo es, pero lo interesante es el antecedente vivencial y personal que nos cuenta, en las dos primeras partes de la novela, de cómo se organiza ese Servicio interior y la vida que lo alienta; ahí es donde, también, la autora ha requerido acceder a la ficción para rellenar todos los huecos que una historia oficial jamás contaría. Porque es una novela de sentimientos, de cómo la fortaleza de las mujeres consigue acciones de mejora de la vida de unos presos de guerra, sus colegas de la lucha vasca frente a la invasión que supuso la impía guerra.

Y si me permito adjetivarla, es porque también la novela se sitúa claramente de una parte y en el sentimiento del grupo de personas en el que destacan las cuatro mujeres protagonistas. Al malo se le personaliza en un único personaje, por supuesto hombre; las cuatro mujeres que debieron ser tropecientas, forman el grueso de una sociedad entregada.

La novela sigue el hilo del tejido que consigue la unidad: «Y es que los documentos muestran lo bien que funciona la red, cómo han conseguido mantener varias cárceles conectadas con el exterior de manera fiable, cuántos voluntarios, cuántas mujeres han llegado a implicarse. Porque sí, [...] en el centro de todo esto están nuestras mujeres, mujeres que están arriesgando la vida en las peores circunstancias».

Ese hilo tan mitológico y ahora tan en boga, y la estructura de la historia como un guion cinematográfico, son los dos elementos que consiguen encadenar los tres Actos en que se presenta esta obra –¿teatral? ¿peliculera?– sobre todo real, de una historia en que «el nudo del destino queda atado». Y, como telón, es decir, como conclusión, nos ofrece Katixa Agirre un gran guiñol, en un remedo irónico, más allá de los límites del cine. En definitiva, nos informa, lo que ha querido que viéramos «es el rastro de esos hilos, una tela infinita de araña, hecha de lágrimas y esperanza, pagada con cárcel, exilio y vida».

 

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