Sociedad

Hallados los primeros fósiles neandertales en Navarra: restos de una mano de 46.000 años

Reconstrucción de la mano neandertal con los restos originales integrados. (Foto: Equipo de investigación de Abauntz).

PALEONTOLOGÍA

E.I. | Lunes 19 de octubre de 2026

Un equipo arqueológico, encabezado por Mikel Arlegi y Andion Arteaga, ha descubierto en la cueva de Abauntz los restos humanos más antiguos hasta la fecha en Navarra, así como del primer neandertal identificado en el territorio.

Hasta ahora, Navarra era un territorio prácticamente desconocido en lo que respecta al registro fósil de los neandertales. A pesar de las numerosas evidencias arqueológicas de su presencia en el Pirineo occidental, nunca se habían identificado restos humanos atribuidos directamente a esta especie.

"Esta situación ha cambiado con el descubrimiento de seis fósiles de la mano de un neandertal que vivió hace aproximadamente 46.000 años, recuperados hace un par de campañas de excavación en la cueva de Abauntz, situada en Arraitz-Orkin, en el valle de Ultzama (Navarra)", explica el IPHES en un comunicado.

El hallazgo representa un hito para el conocimiento de la prehistoria de Navarra, pero su interés científico va mucho más allá: "La excepcional conservación de los fósiles ha permitido recuperar ADN antiguo y obtener dataciones directas mediante carbono-14, unos resultados que ofrecen nuevas posibilidades para investigar las características biológicas y la historia de las poblaciones neandertales que ocuparon esta región".

“Por primera vez disponemos de restos humanos que nos permiten identificar directamente la presencia de neandertales en Navarra. Este descubrimiento llena un vacío importante en el registro paleoantropológico del Pirineo occidental y abre nuevas posibilidades para investigar las poblaciones que habitaron esta región durante las etapas finales de la historia neandertal”, explica la Andion Arteaga, codirectora del proyecto.

Una mano neandertal de hace 46.000 años

El conjunto fósil recuperado en Abauntz está formado por tres metacarpianos y una falange intermedia de la mano derecha de un individuo adulto, así como por dos fragmentos óseos que han podido ser identificados como humanos mediante técnicas de análisis de proteínas. Los estudios genéticos han permitido confirmar que los restos corresponden a un individuo neandertal de sexo masculino.

Algunos de los restos humanos presentan marcas de mordeduras producidas por carnívoros, una evidencia que aporta información sobre los procesos que afectaron a los huesos después de la muerte del individuo y las circunstancias de su acumulación en la cavidad.

Los fósiles se han recuperado en un contexto arqueológico que también incluye herramientas de piedra y restos de fauna, algunos de los cuales presentan marcas relacionadas con su procesamiento y consumo por parte de los grupos humanos que ocuparon la cueva. Este conjunto de materiales permite contextualizar la presencia de los neandertales en Abauntz y profundizar en el conocimiento de las actividades que desarrollaban en su interior.

Un ADN excepcionalmente conservado

La recuperación de ADN antiguo constituye uno de los resultados más destacados del descubrimiento. El material genético se degrada progresivamente con el paso del tiempo y su preservación depende de las condiciones ambientales en las que han permanecido los fósiles. Por este motivo, obtener información genética de restos humanos de decenas de miles de años de antigüedad representa una oportunidad científica especialmente valiosa.

La combinación de los análisis paleoproteómicos, los estudios genéticos y las dataciones radiocarbónicas ha permitido identificar los restos, determinar el sexo del individuo y establecer una cronología precisa. Estos datos constituyen una base fundamental para investigar las características biológicas de los neandertales que habitaron el Pirineo occidental y sus posibles relaciones con otras poblaciones europeas.

”El hecho de haber podido recuperar ADN antiguo y obtener dataciones directas de los fósiles es especialmente relevante. Esta combinación nos proporciona una base excepcional para estudiar las características biológicas de este individuo y profundizar en las relaciones entre las poblaciones neandertales que ocuparon esta parte de Europa”, destaca el Mikel Arlegi, codirector de la investigación.

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