Arturo Pérez-Reverte navega por la memoria del Mediterráneo, poblada de leyendas, mitos y guerras, en su nueva novela, La hipótesis más peligrosa (Alfaguara), una historia de iniciación de un joven en busca de su padre que ha presentado a la prensa en la isla napolitana de Procida.
La novela sale a la venta este martes en España con una tirada de 180.000 ejemplares y en las próximas semanas llegará también a Latinoamérica. Es uno de los grandes lanzamientos de este otoño, de un autor que cuenta con más de 27 de millones de lectores.
"El Mediterráneo siempre fue caos, incesto, culturas superpuestas, fue guerra, revoluciones e invasiones y Europa lo había intentado civilizar, pero ahora es al revés: es el Mediterráneo el que está descivilizando y llevando el caos a Europa", ha afirmado el escritor, académico y exreportero de guerra.
Pérez-Reverte dice ver el Mediterráneo en Berlín, en Copenhague, en Oslo, en Londres o en Madrid, asegura que "cada patera, cada frontera que se cruza extiende el Mediterráneo", pero también que cada vez tiene "más dudas y menos certezas" y que "quizá Europa merezca que la recolonicen".
Apasionado del mar y la navegación, a la que ha dedicado otras novelas, el escritor embarca esta vez en un velero a un joven de 16 años aficionado a los videojuegos, junto a un misterioso marino y traficante de arte con quien cruzará el Mediterráneo, desde Calpe (Alicante) hasta la libanesa Tiro. Por el camino, el joven Cal se enfrentará a situaciones que le harán madurar mientras el hombre, llamado Asier Lerrant, le va narrando episodios históricos, desde la Jerusalén ocupada por las legiones romanas a la batalla de Lepanto y de la inauguración del canal de Suez al Holocausto.
"Navegar por el Mediterráneo es navegar por Virgilio, Jenofonte, por Homero y Dante", ha señalado el escritor, de 74 años, que dice encontrarse cada vez más cómodo en este escenario: "como los elefantes, voy buscando un sitio donde descansar".
"Fui educado en los conceptos de patria, nación, sociedad y con los años me he dado cuenta de que mi patria es el Mediterráneo. Me siento más en casa en Procida, en un café de Estambul, en un restaurante en Tiro o en lugar de Tánger que en París, Nueva York o Ámsterdam".
La hipótesis más peligrosa es una novela que ha escrito pensando mucho en los jóvenes. "Están cabreados porque han sido educados para un mundo que no es real y cuando descubren que les hemos engañado se enfadan", dice.
Lo que le interesaba era tomar a ese joven en el momento del rencor, del conflicto, y colocarlo "en un escenario donde todo ha ocurrido ya mil veces, una especie de palimpsesto donde se van juntando las cosas".
En el mundo del videojuego encontró un aliado narrativo perfecto. "El gran futuro de la narración es el videojuego", ha asegurado, aunque también cree que la novela sigue siendo hoy el mejor modo de entender el mundo: "Tendemos a condenar o a aplaudir, pero no a comprender y la lectura permite comprender hasta el horror".
En todas sus novelas -más de una treintena- Pérez-Reverte admite que sus personajes tienen mucho de sí mismo y, en este caso, dice reconocerse, por ejemplo, en una frase de Lerrant: "Los humanos somos asesinos naturales".
"Hemos ido desarrollando mecanismos cómodos y teorías morales pero el ser humano básicamente es lo que era, tiene todavía esos viejos instintos", ha subrayado. "A cualquiera de nosotros nos ponen en una situación extrema, nos quitan el agua, la luz, la ropa, la comodidad, y sale lo que tenemos dentro".
El escritor, que durante 21 años cubrió 18 conflictos armados como corresponsal, está convencido de que la regresión es posible. "Somos tan idiotas que pensamos que no, pero la regresión es facilísima; basta un clic, un político con mala intención, una catástrofe natural, cualquier circunstancia extrema, para que aparezca el asesino natural que es el ser humano".