Sociedad

Desmantelado en Cantabria un grupo criminal que obligaba a mujeres extranjeras a ejercer la prostitución

GUARDIA CIVIL

E.I. | Viernes 23 de octubre de 2026

La Guardia Civil ha desmantelado un grupo criminal que obligaba a mujeres extranjeras a ejercer la prostitución. En el marco de la investigación, denominada operación “Pucero”, se ha investigado a una persona y se ha detenido a otras 27 en las provincias de Cantabria y Valencia. Al menos cuatro mujeres habían sido captadas por este grupo.

 La operación comenzó cuando la Guardia Civil detectó la llegada de mujeres extranjeras que podían estar siendo explotadas sexualmente en los municipios cántabros de Santoña, Argoños y Cicero. Estas mujeres eran llevadas a viviendas ocupadas y, mediante amenazas, eran obligadas a prostituirse y a realizar varios servicios en una misma noche.

 Además, las mujeres eran alojadas en un club de Argoños, en varios pisos de Santander y en un chalet de Laredo, donde vivían en condiciones deplorables e insalubres: no contaban con los suministros necesarios y vivían sin una higiene básica, entre roedores y entre excrementos de animales y personas. 

La Guardia Civil averiguó que, al menos cuatro mujeres, habían sido captadas en pequeñas poblaciones del extranjero, por una persona que aseguraba ser un importante empresario. Este les ofrecía venir a España para mejorar su vida, con trabajo y vivienda para ellas y sus familias. Con ese motivo, organizaba un viaje desde sus países de origen, vía Dubái, Paris y Barcelona.

En el curso de la investigación se averiguó que, además de la prostitución, este grupo criminal se dedicaba al tráfico de drogas. Adquirían importantes cantidades de estupefacientes en Valencia y la costa levantina y los distribuían por Cantabria. Para ello, utilizaban vehículos alquilados en Cantabria a nombre de terceras personas y empleaban vehículos lanzadera como medida de seguridad.

 Una vez la droga llegaba a Cantabria, era ocultada en pisos de Laredo y Colindres. Posteriormente era distribuida por los lugares donde se ejercía la prostitución o bien era destinada al menudeo en la zona oriental de Cantabria y en Santander. Para ello, utilizaban a personas que vivían de ocupas en algunos de los lugares donde se explotaba a las mujeres. 

Además, el grupo criminal se dedicaba a la ocupación de viviendas en diferentes localidades de Cantabria, algunas de ellas a demanda, que después eran alquiladas a otras personas, algunas extranjeras o vulnerables. Según la investigación, ocuparon una treintena de viviendas y, además, llevaron a cabo gestiones para empadronar a los ocupantes de dichos domicilios y facilitar la recepción de ayudas.

Por otro lado, se han registrado 12 viviendas y establecimientos en Cicero, Argoños, Colindres, Santander, Laredo, Santoña y Arnuero, en Cantabria, así como en Chiva, en Valencia.

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