Cultura

Javier Mateo Hidalgo publica una antología de Miguel Hernández

ENTREVISTA

Almudena Polo | Martes 27 de octubre de 2026

“Herido estoy, miradme: necesito más vidas. La que tengo es poca para el gran cometido de sangre que quisiera perder por las heridas”. Miguel Hernández (Orihuela, 1910) escribió estos versos en plena Guerra Civil, cuando el desaliento se abría paso entre los campos de batalla. Más de ocho décadas después de su muerte, el autor y crítico cultural Javier Mateo Hidalgo rinde homenaje a su legado literario con la antología Miguel Hernández. Contra la piedra hostil del desaliento (Árdora). 

Poeta pastor, soldado, padre y enamorado, Hernández nació en una familia humilde y bebió de los grandes autores de su tiempo hasta convertir su poesía en una voz íntima y depurada. Atravesado por la guerra, la cárcel y una muerte prematura, Hidalgo recupera al poeta para acercar su vida y obra a los nuevos lectores. Una publicación que busca explorar al hombre detrás de sus versos y reivindicar el eco de toda una generación de autores. 

¿Por qué Miguel Hernández y no otro poeta de su generación?

Tuve claro que quería hacerlo sobre Miguel Hernández porque es un poeta que representa la coherencia, y porque su vida y obra están muy ligadas. Tuvo dificultades para salir adelante desde joven porque procedía de una familia humilde y no pudo estudiar lo que quería. Acabó destinando sus años jóvenes a ser cabrero, pero no dejó de leer, de formarse y de escribir en su adolescencia. Trató de buscar su propio camino en Madrid, aunque fue incomprendido e incluso rechazado por la gente que admiraba. A raíz de la Guerra Civil, trató de convertir su lenguaje en algo más cercano al público para que su poesía llegara a todo el mundo y sirviera de ejemplo y ánimo. No dejó de escribir hasta el final de sus días. Por todo ello, es un poeta muy verdadero y genuino. Refleja una verdad en su poesía que no encuentro en otros. 

¿Qué criterios ha seguido en esta selección poética?

He tratado que los distintos poemas tengan afinidad entre ellos y que haya una lógica interna. Su poesía va evolucionando a lo largo de los años. Primero se notan mucho todas las influencias que recopiló en su juventud, con muchas temáticas diferentes como églogas o poesías clásicas. Aunque viene de la Generación del 27, adquiere una poesía ecléctica y críptica e incluso surrealista. Cuando encuentra su propia voz, depura todo lo demás y consigue una poesía más clara y transparente.

En el caso de Miguel Hernández, ¿es posible comprender su obra sin conocer su vida? 

Él incluye la naturaleza en su obra porque estaba rodeada de ella cuando era pastor y cabrero. Cuando empieza a conocer el amor, su poesía deriva hacia el deseo y la admiración de la persona amada, y cuando es padre, se refleja en Nanas de la cebolla, que dedica a su hijo pequeño cuando está en la cárcel. En los poemas de guerra en Viento del pueblo (1937) se aprecia mucho la visión que tenía, no sólo como poeta, sino como soldado, y por cómo veía la realidad bélica, los deseos que tenía o sus esperanzas. Su vida está muy presente en su poesía y no se puede separar una de otra. 

¿Cómo se transforman su escritura y su expresión poética a lo largo de su vida?

Hernández  vive en una generación donde la poesía social tiene un espacio muy grande. Incluso antes de la Guerra Civil, por todos los cambios que se estaban dando en el mundo y de los que se empapó, además de influencias como la de Pablo Neruda. Poco a poco va tomando conciencia de un mundo cada vez más complejo e injusto, y a raíz de la Guerra, va tomando posición y denuncia lo que considera injusto de un lado ideológico y de otro. Esa poesía sale directamente de sus entrañas. Desde muy joven siente inquietud por distintos modos poéticos, no sólo se conformó con el primer poeta o poema que le gustaba, quiso abarcar el mayor espectro posible. Este cambio lo refleja en su universo poético, que se vuelve ecléctico, donde se ven temas como el amor, la naturaleza o la justicia. Es interesante verlo en su primera poesía, aún por madurar, porque es donde más se reflejan. 

 ¿Qué tensiones hay entre el Miguel Hernández de sus primeros poemas al de los últimos, en Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941)?

El proceso de madurez por el que atraviesa el poeta. Borges decía que de jóvenes somos más barrocos escribiendo y que poco a poco nos vamos desprendiendo de lo accesorio para quedarnos en lo medular. Al principio, Hernández concibe poemas más elaborados y referenciales y poco a poco estrecha el cerco hacia lo que quiere contar. Se deshace de la “cacharrería” que no necesita para encontrar su voz propia y hablar de una forma más directa, sintética y sabia. Evoluciona a una poesía llena de experiencia y conocimiento.  Intenta que la poesía la pueda disfrutar todo el mundo porque se siente afín a lo que está contando. Aunque está escrita en su tiempo, es una poesía más atemporal y universal que quiere generar empatía en cualquier lector. 

¿Qué temas de los que trata  siguen conectando con los lectores actuales?

El sentido de la justicia y la crítica a un mundo hostil y de gran dureza. Vivimos en tiempos caóticos y duros, y los lectores de hoy pueden establecer un paralelismo, aunque no sea la misma situación, entre ese mundo áspero que Hernández describe, con estos tiempos difíciles. 

 ¿Qué poema resulta imprescindible para entender su obra?

Se trata de un poema largo de dos páginas, muy representativo del mundo en crispación, de Viento del pueblo, y que Serrat convirtió en canción: El herido. Él habla de que, a pesar de todo lo que sucede en la guerra, aún hay esperanza y luz. Es muy conocida la parte en la que dice “para la libertad sangro y pervivo”. Con su ejemplo demuestra que no hay que rendirse. Eso refleja muy bien el título de la antología, Contra la piedra hostil del desaliento, por las adversidades que tuvo en su vida y su lucha por sobrevivir. 

¿Hay algún texto que haya cambiado su interpretación del autor al estudiarlo en profundidad?

Hay algunos sorprendentes. Si nos vamos otra vez a Viento del pueblo, hay un poema que habla de la vanguardia que estaba presente. Aunque finalmente no lo incluí en el libro, habla sobre el viaje que hizo a la Unión Soviética y sobre chimeneas, fábricas, la metrópoli, el futurismo y el constructivismo. También la parte surrealista, gongorina y críptica que vemos en Perito en Lunas (1933). Son poemas más oscuros, difíciles y visuales, es donde es necesario pensar en imágenes para poder desentrañar de lo que habla.

 ¿Qué faceta de Miguel Hernández se ha contado menos: el hombre o el poeta?

Uno siempre piensa en Miguel Hernández como un poeta lleno de tópicos: el poeta pastor, el poeta soldado, amante, padre…pero dentro de todo eso, lo que menos se ha estudiado es la parte asociada a la vanguardia. La poesía de Hernández que más cala es la social, pero su poesía primera y de preparación está poco estudiada. Es interesante ver cómo escribe poemas orientalistas y se va a lugares exóticos y atemporales para describir una poesía modernista, o las influencias de la poesía rusa e italiana en su obra. 

Si no hubiese muerto tan joven, ¿cómo cree que hubiese evolucionado su poesía?

Él pasa por la cárcel, y cuando le sueltan, le vuelven a detener a raíz de un reloj que le regaló Vicente Aelixandre. Parece que no tenía intención de abandonar España. De haber permanecido aquí, como Aleixandre, su poesía habría quedado un poco marginada al ser otros tiempos, pero nunca habría dejado la intención de denuncia. Habría tenido otros compañeros como Gabriel Celaya, Blas de Otero, autores más combativos de la segunda mitad de siglo. 

¿Su muerte prematura ha condicionado la forma en la que se interpreta su obra?

Sí, y pasa igual con otra figura muy a la palestra: Federico García Lorca. Ambos murieron muy jóvenes y a pesar de ello tienen una obra ingente. En tres décadas tuvieron mucho tiempo para producir obras. Miguel Hernández no fue solo poeta, también dramaturgo. Tampoco ha sido suficientemente estudiado como dramaturgo, tiene obras extrañas y relacionadas con la naturaleza y la cuestión social. No sabemos cómo habría sido su producción posterior, pero la leyenda que se ha labrado a raíz de haber dejado el mundo tan joven y de forma tan dramática pesa mucho en su recepción, análisis y en la forma en la que le vemos, que resulta casi mítica. A veces el personaje pesa más que su historia. 

 ¿Qué le gustaría que el lector descubriera con esta selección?

Que la poesía no es un género tan áspero como puede parecer, ni tan aburrido ni desagradecido. Parece que al público le cuesta más acceder a la poesía que a otros géneros como el ensayo u otras de tipo divulgativo. Creo que es una poesía honda, que llega muy adentro y que se diferencia más de otras que no conectan tanto con el público.  

¿Con qué fragmento o poema del autor se despide?

La segunda parte del poema de El herido. Es un poema al que acudir en los momentos en los que uno se encuentra más deprimido, donde todo se le viene encima o el mundo es más hostil. Llena de esperanza, ilusión y da ganas de salir de donde se esté metido. Me alegra de que llegue a las personas en momentos tan difíciles donde parece que lo último que apetece es ponerse a leer poesía.

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