El Gobierno jordano cifró en "más de 20 miembros" del grupo yihadista Estado Islámico (EI) los que han muerto en los bombardeos que el reino realizó anoche contra el sur de Siria, una operación que Amán justificó como represalia por el atentado del viernes en una iglesia, al tiempo que lamentó las "bajas civiles".
El ministro de Comunicaciones Gubernamentales y portavoz del Ejecutivo jordano, Mohamed Momani, dijo en su cuenta oficial de X que el EI "sufrió importantes bajas, estimadas en más de 20 miembros, y se destruyó un gran depósito de armas perteneciente a la organización".
Afirmó que su país "se abstuvo de atacar lugares donde la información indicaba la presencia de civiles", aunque lamentó las bajas que hubo.
La Defensa Civil Siria, que se encargó de las labores de rescate tras los ataques en cuatro ubicaciones diferentes del sur del país, confirmó en su cuenta de X el fallecimiento de siete personas a causa de los ataques, la mayoría de ellas en la aldea de Al Tanf, donde perdieron la vida cinco miembros de una misma familia.
Las autoridades jordanas explicaron este lunes que el ataque a la iglesia ortodoxa en la región de Karak, en el oeste del país, que causó al menos nueve muertos y unos 40 heridos, "no fue planificado previamente", y que los tres presuntos perpetradores, que pertenecen a la misma familia, decidieron atacar de forma espontánea.
El director de Seguridad Pública, Obeidalah al Maayta, afirmó en una rueda de prensa junto con otras autoridades que "el delito cometido en Karak no fue planificado previamente" y que "los tres individuos se encontraban cerca del cortejo fúnebre cuando tomaron la decisión de cometer el crimen", recogió la cadena de televisión pública jordana Al Mamlaka.