El pasado 28 de octubre, con ocasión del Día de la República, el presidente de Kazajstán Kasim-Yomart Tokáyev pronunció un discurso que pasará a la historia de la potencia centroasiática. Inmerso en un ciclo de profundas reformas desde 2019 -el año de la llegada al poder del presidente-, el país ha dado pasos decisivos en este año que ya termina con la aprobación de una nueva Constitución. Lo que empezó a comienzos de esta década con cambios iniciales en las leyes de partidos políticos, las asambleas y las primeras elecciones para gobernadores rurales (akims), se aceleró en 2022 con el anuncio de la construcción del «Nuevo Kazajstán» o «Kazajstán Justo». A partir de ahí vino el impulso de una primera serie de enmiendas constitucionales que limitaron los mandatos presidenciales a un único periodo de siete años, reconfiguraron el sistema electoral y restablecieron el Tribunal Constitucional. Desde entonces hasta ahora, las reformas marchan a velocidad de crucero. La adopción de la nueva Constitución, respaldada en las urnas y en vigor desde el 1 de julio de 2026, ha llevado a un profundo rediseño institucional que ha derogado el antiguo sistema bicameral para fundar el Kurultái (un Parlamento unicameral). Ante él, el presidente ha expuesto su visión del país del futuro: el «Kazajstán Justo», fundamentado en tres líneas políticas que avanzan en paralelo: la renovación profunda de la arquitectura política, una movilización masiva de la inversión pública en infraestructuras y un salto definitivo hacia la digitalización y el dinamismo económico.
En efecto, consolidada la estructura política con las reformas de los años anteriores, las energías del país se orientan ahora hacia el desarrollo de infraestructuras básicas y el bienestar social bajo la ambiciosa iniciativa denominada «Construcción Popular». Este programa representa el mayor despliegue de obra pública en la historia del país y contempla una inversión sin precedentes para el periodo que culmina en 2029. Con la propuesta de declarar el año 2027 como el Año de la Gran Construcción Nacional, el Estado se propone descentralizar la riqueza para dotar a todas las regiones de redes viarias de calidad, suministros de gas, agua potable y una amplia gama de equipamientos esenciales que incluyen centros de salud perinatales, hospitales infantiles y escuelas inclusivas. El objetivo estratégico radica en equilibrar la preservación de los recursos nacionales con la inversión productiva en las personas, convirtiendo cada región en un polo fuerte capaz de potenciar el crecimiento del país.
El desarrollo necesita soberanía económica, es decir, seguridad energética y la conectividad transcontinental. El ciclo de reformas aborda de frente el déficit eléctrico histórico del país mediante un plan integral que proyecta alcanzar un superávit sostenido para el año 2029. Esto se logrará combinando tecnologías de carbón limpio, el impulso a las energías renovables y el inicio de la construcción de la central nuclear de Baljash, asegurando el suministro industrial para las próximas décadas y planteando incluso la creación de una reserva estratégica de uranio. Asimismo, Kazajstán busca consolidar su ventaja geopolítica natural transformándose en el principal eje logístico de Eurasia. La modernización de los pasos fronterizos, el desarrollo de aeropuertos regionales y la digitalización de los flujos de transporte terrestre pretenden canalizar de forma eficiente el comercio entre China y Europa, traduciendo la capacidad de tránsito en ingresos directos para la ciudadanía.
Finalmente, el éxito de este ciclo reformista se vincula directamente a la modernización de los sectores productivos y la flexibilización de las reglas del mercado para el sector privado. El presidente Tokáyev ha subrayado la urgencia de construir una economía digital inclusiva. Para respaldar esta transición tecnológica, se promueve la redacción de un nuevo Código Civil adaptado a la realidad del siglo veintiuno y se plantea una nueva moratoria de tres años en las inspecciones a las pequeñas empresas para liberarlas de trabas burocráticas. Acompañado de incrementos significativos en el salario mínimo y en las remuneraciones del sector salud, este modelo fiscal y regulatorio aspira a combinar la equidad social con la protección al empresario honesto, consolidando una nueva ética ciudadana donde el trabajo y la justicia sustenten la prosperidad de la república.
De este modo, 2027 puede brindar importantes oportunidades de negocio para las empresas españolas. Las ambiciosas reformas estructurales impulsadas por el Gobierno kazajo configuran un escenario altamente propicio para las empresas españolas, especialmente en el ámbito de la ingeniería y la obra civil. La inversión pública requerirá empresas con experiencia internacional en la gestión de megaproyectos. Las empresas españoles del sector de las infraestructuras, reconocidas globalmente por su liderazgo en el desarrollo de redes de transporte, autopistas y aeropuertos, pueden encontrar aquí un mercado prioritario que busca renovar de manera integral sus conexiones viales y sus pasos fronterizos para consolidar al país como el principal eje logístico de Eurasia.
Por otra parte, en el plano medioambiental y energético, la estrategia de modernización abre una ventana de oportunidad crucial en sectores donde el tejido empresarial español destaca por su vanguardia tecnológica. El compromiso de Kazajstán de erradicar su déficit eléctrico para 2029 mediante el impulso de la energía solar encaja con el liderazgo de España en el sector de las energías renovables. Asimismo, la severa escasez hídrica de la región ha forzado al ejecutivo kazajo a decretar un control estricto del consumo y una renovación de sus redes de distribución. Esto genera una demanda directa de soluciones avanzadas en el tratamiento, digitalización de recursos y sistemas de regadío eficiente, áreas donde las firmas españolas de gestión del ciclo integral del agua cuentan con un contrastado prestigio mundial.
Por último, el nuevo marco institucional busca mitigar los riesgos tradicionales de la inversión extranjera en la región de Asia Central mediante el fortalecimiento de la seguridad jurídica. El diseño de una nueva regulación fiscal y civil, sumado a la creación de un tribunal específico para inversores bajo el modelo de derecho anglosajón en la ciudad de Alatau, dota a los proyectos de una estabilidad normativa sin precedentes. Esta transparencia jurídica, complementada por la necesidad estatal de modernizar tecnológicamente los sectores agrícola y ganadero mediante el uso de inteligencia artificial, ofrece a las empresas españolas de agrotech y servicios digitales un entorno más seguro y predecible para establecer alianzas estratégicas y transferir conocimientos a largo plazo.
Así, en el 35º aniversario de la independencia de Kazajstán, el presidente ha marcado el camino para la modernización del país y la mejora del bienestar nacional. Se trata de una ocasión inmejorable para que las empresas españolas aumenten su presencia en el país para mutuo beneficio de España y de Kazajstán.