AL AIRE LIBRE

ÓSCAR PUENTE

Luis María ANSON | Martes 3 de noviembre de 2026
Destituido, tal vez, por Pedro Sánchez; dimitido, quizás, espontáneamente, Óscar Puente...

Destituido, tal vez, por Pedro Sánchez; dimitido, quizás, espontáneamente, Óscar Puente ha concluido su gestión ministerial porque cargaba un equipaje demasiado pesado para el PSOE ante las próximas elecciones generales del 29-N. El presidente del Gobierno se muestra especialmente atribulado por lo ocurrido. Jamás hubiera destituido a su leal ministro, y posible sucesor, pero resultaba imposible enfrentarse con una campaña electoral llevándolo a su lado.

Escuché la larga intervención completa de Óscar Puente ante el Congreso de los Diputados reducido. La objetividad exige calificarla de clara, incluso de espléndida. Se necesitaría una información profunda, de la que yo carezco, para afirmar que lo expresado por el ministro no respondía a la verdad de los hechos. Óscar Puente explicó las circunstancias con abrumadora documentación y después respondió uno a uno a los diputados de todos los partidos. Excepto Bildu y ERC, le pidieron sin excepción que dimitiera.

Tenía yo un concepto de Óscar Puente cercano al desdén. He rectificado. Demostró en su intervención parlamentaria ser un político serio, profundo, excelente orador, razonador convincente y hombre capaz de enfrentarse con una situación final que le había desbordado. Políticamente ha tenido mala suerte con el accidente atroz en las cercanías de Urda. Bonaparte defendió toda su vida, hasta su exilio final en Santa Elena, la significación de la suerte en la vida política. Yo he vivido de cerca, por ejemplo, la mala suerte de Don Juan y la buena suerte de su hijo Don Juan Carlos.

No sé si Óscar Puente podrá volver. No parece posible. Pero se merecería regresar a la política después de su espléndida intervención ante el Congreso de los Diputados y su dimisión o destitución que le honra, porque no podía seguir con más de un centenar de muertos cargados sobre sus espaldas.

Las luces y las sombras de la política, sobre las que discurrió tan sagazmente José María Areilza, se han desnudado sobre el tapete político de la España actual.