Anagrama ha informado este jueves de la concesión del 44º Premio Herralde de Novela a Margarita García Robayo por Querida Sharik, disponible en librerías a partir del 11 de noviembre.
El galardón ha recibido 2.223 originales a la convocatoria del premio, dotado con 25.000 euros. De los manuscritos seleccionados para las últimas deliberaciones, cinco pasaron a la final Elevación, Yael Weiss; En esa tierra extranjera, Juan Ignacio Chávez; Institución, A. Brown (seudónimo) y Un vacío que estalla, Antonio Godoy (seudónimo).
El jurado ha estado compuesto por Fernando Pelayo (librería +Bernat, Barcelona), Gonzalo Pontón Gijón, Marta Sanz, Juan Pablo Villalobos y la editora Silvia Sesé, concedió el premio a:
El premio se convoca, desde 1983, con el fin de alentar y promocionar la nueva narrativa española, sin descuidar la literatura latinoamericana.
La narradora de esta historia es una mujer del Caribe colombiano que vive en otro país. Un día, casi como un juego, decide hacerse un test genético que rastrea su ancestralidad. Es así como descubre que su primer ancestro fue una mujer nacida en Angola hace unos ochenta mil años y se interesa por su figura. La única manera de que un ADN de Angola llegara al Caribe colombiano era a través del comercio de esclavos. Empeñada en acercarlos a su origen, planea unas vacaciones con sus hijos a una isla caribeña, pero su exmarido le cambia los planes y se ve obligada a viajar sola.
En la isla se embarca en una suerte de correspondencia con su antepasada, pero las cartas encuentran también otras destinatarias. Le escribe a su abuela, a su madre, a su tía, a su hermana y a sus primas y hasta a la mujer que las cuidó de chicas, exponiendo memorias tan hilarantes como crueles, tan arbitrarias como certeras.
Al mismo tiempo, la vida cotidiana en la isla se abre paso en forma de un vecino gringo con quien ensaya fantasías eróticas, atardeceres deslumbrantes, lluvias torrenciales, pájaros exóticos, videollamadas con sus hijos, perros vagabundos y quemas de basura que por momentos los zambullen en un humo espeso y perturbador.
Las cartas convocan una historia familiar hecha de afectos, silencios, humor feroz, pequeñas y enormes derrotas, y herencias que nadie recuerda haber aceptado. Con una voz donde conviven ironía e intimidad, y que asume sus propias contradicciones, Margarita García Robayo construye una novela de una amplitud extraordinaria, que hace de la conversación epistolar una forma de pensamiento y la convierte en un territorio literario de enorme originalidad.