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Batacazo del City y triunfos del Bayern y Arsenal

(Foto: EFE/EPA/TOLGA AKMEN).

FÚTBOL INTERNACIONAL

Efe | Sábado 7 de noviembre de 2026
El equipo de Maresca se aleja del liderato del Arsenal y el bloque bávaro sigue su pulso con el Dortmund.

No había rematado aún el Manchester City entre los tres palos cuando caía por 2-0 a los 18 minutos contra el Nottingham Forest, que aprovechó los errores del conjunto celeste y lo devoró al contragolpe para confirmar la crisis liguera del grupo de Enzo Maresca, con dos golazos de Delap y uno de Jair Cunha (3-1).

Líder hasta hace una semana, ha perdido cada uno de sus últimos tres partidos en la liga inglesa, en una secuencia inesperada y alarmante para el City, al que ni siquiera la presión del triunfo horas antes del primero de la clasificación y vigente campeón, el Arsenal, lo espabiló como debía al inicio: dos goles en contra en apenas 18 minutos.

Tal puesta en escena retrató al City y Maresca. No es propio de un aspirante a todo, con la cantidad y la calidad de futbolistas que tiene, un comienzo tan fatal, con tantos deméritos. Cada gol del Nottingham Forest, en descenso al inicio de la jornada, con una sola victoria en las primeras nueve citas de la competición y cinco semanas sin vencer, surgió de los errores de su adversario, por imprecisión o por desatención. Sin excusas.

El 1-0 fue en el minuto 5. La pérdida fue de Gvardiol, que condujo demasiado, invitó a su rival a la presión y entregó un balón que originó el gol. Fue una gran maniobra después de Jair Cunha, un central transformado en delantero, no sólo por el acierto en el tanto, sino por su conducción, su regate con la derecha y su definición con la izquierda en el área.

El 2-0 fue en el 18. En este caso todo empezó en un balón suelto y una segunda jugada. Dudaron Elliot Anderson y Ndiaye. Ninguno fue a por el balón, porque quizá creyó que iba el compañero. La pelota la agarró el Nottingham Forest en un contragolpe que culminó con un incontestable derechazo Liam Delap, que batió de nuevo a Donnarumma.

Se miraban unos a otros en el City, sin una explicación muy clara, pero sí con el único camino de la reacción. Le costó en el primer tiempo. Resurgió con el cabezazo de Enzo Fernández, muy similar al que conectó el pasado miércoles en la Liga de Campeones ante el Leipzig. Entonces fue gol; este sábado, no. Después, Jair Cunga salvó el gol de Erling Haaland, ya en la recta final de la primera parte. Eran ya síntomas apreciables. Al descanso, Enzo Maresca dejó en el banquillo a Gvardiol y Guéhi, parte de su defensa.

La reacción fue después, en la segunda mitad, desde el principio, cuando el City se volcó a por la victoria. Ya sufrió claramente el Nottingham Forest, que activó el modo de resistencia, vulnerada con el 2-1 de Rayan Cherki, con una volea preciosa y efectiva con la izquierda con la que anunció todo lo que se le venía encima a su rival. Era el minuto 52.

Insistió, insistió e insistió el City, pero el triunfo lo impuso Liam Delap, con un contraataque que partió desde su propia área, conectó con Morgan Gibbs-White y atravesó todo el campo para recibir el balón al borde del área y marcar un golazo, con un zurdazo que cruzó a la escuadra, imposible para Donnarumma y definitivo para el triunfo.

El Arsenal afianza su liderato

Martin Odegaard surgió oportuno dentro del área ya en el minuto 72, alcanzó el rechace de Tzolakis, portero del Hull City, a un remate de Noni Madueke y batió al guardameta por el único sitio donde había espacio para salvar el liderato del Arsenal, aliviado y ganador por el 1-0, que le costó mucho sudor e insistencia.

Un triunfo mínimo, un partido siempre bajo su control y un liderato reafirmado, pero con la duda incesante que tiene últimamente en su rendimiento ofensivo el grupo de Mikel Arteta, que ha ganado sus tres últimos duelos de la competición liguera por 1-0 o 0-1, pero que también ha sido capaz de permanecer imbatido en siete de las diez jornadas.

El Arsenal necesita más en ataque. En tales registros de inversión, potencia y futbolistas en sus líneas ofensivas, debe crear mucho más de lo que genera en cuanto a ocasiones. Aún le cuesta. Es un aspecto pendiente en el presente del conjunto inglés, cuya fortaleza defensiva es indiscutible. También su manejo de la posesión y su clase. Falta más fluidez en los últimos metros, más desborde, más gol, pero, sobre todo, más remates.

Cierto que en el equilibro entre su ataque y su defensa lo hacen un equipo de una dimensión enorme. La victoria mínima es suficiente, más que válida. Es el vigente campeón de la liga inglesa, el líder de nuevo de esa competición y el finalista de la Liga de Campeones. La pasada jornada ascendió al liderato con un 0-1 en Anfield. Es concreto.

Pero en los estándares que se quiere mover, a todo lo que quiere aspirar, debe mantener muy presente la exigencia de crecer en todos esos aspectos de ataque. Le volvieron a falta en su estadio está sábado contra el Hull City, siete duelos sin ganar cuando asomó por el estadio Emirates, pero con cinco de ellos sin perder, por sendos empates.

Era un aviso para el Arsenal y Mikel Arteta. No es fácil ganar al Hull. Lo sintió durante toda la primera parte, aferrado a su posesión y los remates de Declan Rice. El centrocampista, en todos los lados casi siempre, fue el mayor valor ofensivo del conjunto 'gunner' en la primera parte: dos tiros desde lejos y, sobre todo, un cabezazo. Las mejores opciones. Tuvo también su ocasión el Hull en la primera mitad, cuando Raya intervino ante Stroud.

La ofensiva creció, las ocasiones no tanto. No necesitó apenas paradas el portero del Hull para sostener el 0-0 cuando el encuentro ya rebasó la hora de partido. Nada más una intervención a ras de suelo, con el pie, para un disparo de Noni Madueke. Había más sensación de amenaza que peligro real. Lo sabía Arteta, que acudió a Merino y Gyokeres, primero, y a Eberechi Eze y Piero Hincapié, después. Es un reflejo de su potente plantilla.

El gol lo generó Madueke, de nuevo incisivo por el lado derecho, con ese regate de dentro hacia afuera para soltar un zurdazo que no logró atrapar del todo Tzolakis, con la mala fortuna de que fue para el sitio que no debía, donde llegó Odegaard para impulsar el gol, sellar la victoria y fortalecer el liderato del Arsenal por segunda jornada consecutiva.

El Bayern sigue su pulso con el Dortmund

El Bayern de Múnich derrotó este sábado al Mainz (1-2) sin necesidad de recurrir a su mejor versión, gracias a dos goles de Kimmich y Karl, ambos asistidos por Kane, que castigaron las debilidades de un rival sin los argumentos suficientes para discutir la victoria del conjunto de Vincent Kompany, arriba en la tabla en su pulso con el Dortmund por el liderato.

El Bayern construyó su victoria desde la superioridad pero sin alardes. Le alcanzó con aprovechar una equivocación al inicio de la primera parte y un tanto al inicio de la segunda. Entre ambos goles, el Mainz tuvo tiempo para albergar cierta esperanza de soñar con algún punto, pero su ilusión se quedó en un deseo fallido.

Al los hombres de Kompany les bastó un error del Mainz para encarrilar el partido, pero tuvo que trabajar más de lo previsto para sostener una ventaja que parecía destinada a crecer y terminó por convertirse en un asunto incómodo hasta la última media hora del choque. Después de empatar la pasada jornada frente al Dortmund, el Bayern volvió a la senda de la victoria sin autoridad y con una pequeña ayuda al inicio del choque.

Fue Lee quien facilitó el trabajo al Bayern. El medio surcoreanao, al cuarto de hora, entregó mal una pelota hacia atrás. La pelota llegó a Kane, solo en la frontal. Cedió el balón a Kimmich y el internacional alemán cerró la jugada con un zambombazo desde la media luna que golpeó con violencia la portería defendida por Zentner.

El gol retrató la diferencia entre ambos equipos durante el arranque. El Bayern presionó con determinación y el Mainz, incapaz de superar las primeras líneas de presión, se metió en constantes dificultades cada vez que intentaba salir con el balón jugado.

La superioridad del cuadro bávaro, sin embargo, produjo muy poco. El Bayern dispuso de alguna ocasión aislada para ampliar la diferencia, pero no encontró el segundo gol. El Mainz empezó a corregir sus problemas con la pelota y a discutir el control del centro del campo. El partido, que durante veinte minutos se jugó casi exclusivamente en una dirección, empezó a equilibrarse.

En ese tiempo, Kane desperdició la mejor ocasión del Bayern después de recibir un pase de Karl con el que se quedó mano a mano frente Zentner. El portero del Mainz evitó el gol y, poco después, Neuer tuvo que intervenir ante un cabezazo de Königsdörffer. La secuencia resumió el cambio de escenario, porque el Mainz ya no se limitaba a defenderse. En ocasiones salió de su área para inquietar a Neuer.

Precisamente, el portero alemán protagonizó el último epidosio antes del descanso cuando salió a despejar una falta lanzada por Amiri, Tah rozó la pelota y Lee la envió de cabeza a la red. El gol fue anulado por fuera de juego, pero la acción dejó una consecuencia: Neuer se lesionó y tuvo que abandonar el campo. Urbig ocupó su puesto y el Bayern se marchó al vestuario con el marcador a favor, aunque sin la certeza absoluta de tener controlado el duelo.

La resistencia del Mainz se agotó al cuarto de hora de la reanudación, cuando Laimer filtró un pase a Kane a la espalda de la defensa local. El atacante inglés acabó cediendo la pelota a Karl y el 0-2 subió al marcador. Fue la undécima asistencia del Balón de Oro esta temporada en todas las competiciones, una más que los goles que acumula entre la Bundesliga y la Liga de Campeones (cuatro en cada competición) y la Copa (dos).

El tanto de Karl apagó las últimas esperanzas del Mainz y dejó el encuentro en manos del Bayern, que ya no necesitó pisar el acelerador. El conjunto bávaro pasó algunos apuros, pero nunca estuvo contra las cuerdas. El tanto final de Tietz, en el minuto 93, llegó tarde y al Bayern le bastaron dos golpes certeros para resolver una visita incómoda y mantener el pulso con el Dortmund en la cabeza de la Bundesliga.

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