Luis María ANSON | Miércoles 07 de enero de 2009
Esa es la fórmula de Israel para combatir el terrorismo desde que en 1967 los judíos derrotaron en seis días a la alianza árabe acaudillada por Nasser para despedazar el nuevo Estado surgido del holocausto. La vieja ley del talión, la lex talionis, que ya figuraba en el Código de Hammurabi, hace cuatro mil años, es aplicada, multiplicada por cien, por el Gobierno judío.
Nadie puede discutir que la fórmula es, en sí misma, una salvajada. También lo es que los terroristas de Hamás lleven varios años lanzando misiles y proyectiles todos los días en número cercano a cien sobre territorio israelí. La respuesta judía, a la que se ha calificado de desproporcionada, es la que siempre ha empleado el Estado de Israel contra el terrorismo. A lo largo de muchos años, desde 1963, he visitado en dieciséis ocasiones la nación israelí y he conversado con sus principales dirigentes y con numerosos expertos. Aunque las opiniones son varias y a veces encontradas hay tres cuestiones que me parecen denominador común: Israel no cederá nunca la ciudad de Jerusalén; Israel atacará de forma preventiva a cualquier Estado árabe o islamista que intente acumular un potencial militar superior al judío; Israel responderá a las acciones terroristas con la ley del talión multiplicada, “cien ojos por ojo, cien dientes por diente”.
En esto último nos encontramos ahora. Los expertos israelíes creen que la única forma de dominar el terrorismo que golpea desde Gaza es hacer lo que se está haciendo en la franja palestina. El Ejército judío consumará la operación emprendida. Ojalá que después hable la diplomacia y se abran cauces para una tregua, para una situación en que ningún grupo terrorista provoque la desproporcionada reacción de Israel.
TEMAS RELACIONADOS: