Los países árabes apoyan la OLP de Mahmud Abbas
Jueves 08 de enero de 2009
La tragedia que se vive en Gaza desde el inicio de la intervención armada israelí, ha puesto de manifiesto las dramáticas consecuencias de las luchas internas en el movimiento palestino. La brecha iniciada en mayo de 2007 con la expulsión de la OLP de Gaza por los islamistas de Hamás, armas en mano, se ha extendido al conjunto del mundo árabe. Mientras que sus gobiernos en mayor o menor grado apoyan a la Autoridad Nacional Palestina, el movimiento legítimo aceptado y reconocido a nivel internacional, por "la calle" árabe, los grupos radicales y las formaciones políticas populares desde el Atlántico al Golfo, desde Marruecos hasta Iraq pasando por todo el norte de África, Egipto, Jordania, Siria y las monarquías, respaldan la resistencia de Hamás.
Si entre los motivos que han conducido a la intervención armada israelí estaba el de aprovechar el aislamiento político y diplomático de Hamás para reducirle a cenizas, los cálculos se han equivocado de medio a medio, apuntan todos los analistas de la prensa árabe.
Israel se enfrenta a una situación con la que no contaba: la lentitud del avance de su ofensiva terrestre. A pesar del aislamiento de los núcleos de combate islamistas en Gaza, la resistencia a la penetración israelí es mucho mayor de la esperada por los estrategas del Tsahal.
Es cierto que el mundo árabe y musulmán ha dejado sólo a Hamás en esta batalla. Ningun país árabe ha permitido el envío de voluntarios, a pesar de que desde diversas capitales los grupos radicales lo reclaman. El Ayatolá Jamenei ha prohibido a los voluntarios iraníes de ir a combatir a Gaza y de transformarse en bombas humanas para hacerse inmolar contra el Ejército israelí.
La única acción de solidaridad activa de los países árabes con la tragedia de Gaza es la evacuación de los heridos y el envío de material médico y hospitales de campaña. Lo ha hecho la Fundación Gadafi para trasportar los heridos a Bengazi; otros muchos atraviesan todos los dias la frontera de Egipto para ingresar en los hospitales; Argelia y Marruecos se han mostrado dispuestos a acoger a los heridos palestinos en sus hospitales, igual que Turquía. Pero en Gaza, los únicos que resisten al avance de los blindados israelíes son sus habitantes y los milicianos de Hamás, que han rechazado seguir los pasos de su máximo líder, exiliado tranquilamente en Damasco.
El corresponsal militar del periódico israelí Yediot Aharanot, Alex Fishman, ha advertido de que "los combates en la zona urbana de Gaza van a ser los más dificiles. Lo que allí nos espera son casas minadas, bombas humanas emboscadas, cohetes anticarro y tiradores de élite". El Ejército israelí teme sobre todo que algunos de sus soldados sean capturados por las brigadas Ezzedin el Qassam, y que corran la misma suerte que Gilad Shalit, prisionero desde el verano de 2006.
Es precisamente este objetivo el de Hamás, según ha declarado su portavoz Abu Obeida. "Hemos preparado a miles de combatientes que esperan en cada esquina y que acogerán a los israelíes con hierro y fuego". El general israelí Uzi Dayan, ex jefe del Estado Mayor adjunto, hoy en la reserva, dice por su parte que entrar en las zonas urbanas "sólo puede hacerse como último recurso", y de cualquier manera "no hay que quedarse mucho tiempo". La revista británica de defensa "Jane’s" es categórica en su afirmación: "La victoria militar de Israel sobre Hamás, es imposible".
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