Opinión

Por una Iglesia epifánica

Norberto Alcover | Jueves 08 de enero de 2009
Al calor de la festividad de la Epifanía, punto de llegada de las celebraciones navideñas, arrancamos un 2009 en que la Iglesia Católica española deberá de enfrentarse a una serie de desafíos de envergadura máxima: debate sobre aborto y eutanasia, aumento de la propaganda ateísta como novedad inesperada, revisión de la ley sobre libertad religiosa en España, además de las cuestiones siempre pendientes. A este conjunto, se añaden los interrogantes relativos al nombramiento de prelados para diócesis relevantes que servirán a todos los creyentes, pero también increyentes, para olfatear, todavía más, los caminos elegidos por Roma para la Iglesia de España. Si a todos estos factores directamente eclesiales, unimos una situación crítica en lo social y económico, con graves repercusiones en lo político, podemos suponer que nuestra Iglesia tendrá que reflexionar muy seriamente a la hora de proceder con realismo, prudencia pero además con la necesaria valentía evangélica.

Y ahí está la cuestión que engloba a todas las demás por el simple hecho de ser Iglesia de Jesucristo: hay que dejarse de mínimas batallas para dar la gran batalla de la evangelización en esta nueva sociedad española hipersecularizada, de tal manera que el factor Dios y su enviado Jesucristo, tenga el protagonismo histórico que merece. Dicho de otra manera, nuestra Iglesia tiene que aceptar su naturaleza epifánica y ver de concitar el interés de los nuevos Magos (científicos, intelectuales y profesionales liberales, además del pueblo llano), de tal manera que se consiga fracturar el abismo existente en aumento entre Iglesia y amplios sectores sociales.

Desde aquí, pues, y al comienzo de este 2009 apostamos por una Iglesia epifánica. Es decir, evangelizadora.

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