Opinión

Tantos desocupados como en Alemania

William Chislett | Sábado 10 de enero de 2009
“No será un año fácil, pero siempre hemos superado las dificultades y en esta ocasión lo haremos también,” me escribió en su tarjeta de Navidad un alto cargo español quien está en las quinielas para ser ministro. Los políticos tienen que ser optimistas, aunque este amigo no es político.

España siempre ha salido de sus crisis – sean económicas o políticas – fortalecida. Esta vez, sin embargo, las raíces de la crisis y las circunstancias del país son muy diferentes a la recesión en 1993 y la medicina de entonces no sirve para ahora.

Dos factores, entre muchos, que distinguen esta crisis de la última son que el detonante de éstas es el abrupto final del ciclo inmobiliario y un pinchazo de enormes proporciones, y una moneda, el euro, que no se puede devaluar para restaurar la competitividad como ocurrió con la peseta en los 90.

La España de hoy es muy diferente al país de 1993. Para empezar, la población ha crecido desde entonces en más de seis millones, de 40 a 46,1 millones a principio de 2008 (hoy es incluso más alta). La gran mayoría de este incremento viene de inmigrantes en edad de trabajar, sin los cuales España no hubiera registrado un periodo de crecimiento tan fuerte y largo. En la última recesión el número de inmigrantes no fue significativo.

Es muy llamativo que España tiene unos 36 millones de habitantes menos que los 82 millones de Alemania, pero tiene ya más o menos el mismo número de desempleados, unos 3,1 millones. Su tasa de desempleo es del 13,4% (7,6% en Alemania), casi el doble de la tasa promedia de la Unión Europea y un 60% más alta que a finales del 2007.

Mientras la población de Alemania esta en declive, la de España esta creciendo rápidamente. Según las últimas proyecciones de Eurostat, basadas en las tendencias actuales, la población de Alemania bajará a 71 millones en 2060 y la de España llegara a 52 millones. Las previsiones de la población suelen ser equívocas – basta ver las previsiones para España hechas por las Naciones Unidas en 2004 que hablaron de una población de 44,3 millones en 2010 – pero, pase lo que pase con la población, el nivel de desempleo en España es y, me temo siempre será, desproporcionadamente alto. Podría alcanzar el 18% en 2010 (unos 4 millones), según las estimaciones mas pesimistas.

No sorprende que las Fuerzas Armadas recibieran en 2008 una avalancha de solicitudes para la incorporación a filas (78.575, casi el doble de 2007) y que españoles, no inmigrantes, estén recogiendo las aceitunas en Jaén. No tienen mas remedio.

Demasiado del mal llamado milagro económico español de los últimos años ha sido literalmente creado sobre arena que, como es conocido, por sí solo no ofrece cimientos sólidos. Se ha perdido en un año casi un millón de los tres millones de trabajos creados en la última legislatura. Aún sin la crisis global financiera, la economía española hubiera caído aunque, no tan bruscamente. Es llamativo que muchos de los países más exitosos como Alemania –y no niego los enormes éxitos de España de los últimos 30 años– tienen un nivel de exportaciones, en particular de tecnología punta, mucho más alto que el de España.

Cuando se escriba la historia económica de España de los últimos años creo que la conclusión será que el país perdió una oportunidad de oro para reorientar la economía real hacia un modelo más sostenible. España ha sido uno de los pocos países, tal vez el único, que creó riqueza durante un largo periodo pero, a la vez, aumentó la tasa de fracaso escolar año tras año. En España esta tasa, según las últimas cifras, es del 30,8%, lo que significa que duplicamos la media europea. A ver lo que me dice mí amigo en su próxima tarjeta de Navidad.

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