80-69
Miércoles 14 de enero de 2009
Los blancos rompieron el partido al final del segundo cuarto gracias a un parcial de 9-0 protagonizado por Alex Mumbrú. El alero catalán continuó la extraordinaria labor desarrollada por Jeremiah Massey para colocar la puntilla a un Efes Pilsen que sólo dio la cara hasta que la inercia lo permitió.
El excelente trabajo del equipo madridista debajo de las dos canastas decantó el encuentro de su lado. Al gran final de la primera parte le siguió un gran tercer cuarto, en el que el Real Madrid colocó la puntilla al conjunto turco gracias a su excelente labor al contragolpe y llegó a obtener una máxima ventaja de 17 puntos.
Aún quedaría tiempo para que el Efes sembrara la intranquilidad durante el último cuarto. La relajación en las filas de Plaza permitió al conjunto visitante recortar diferencias, pero un oportuno esfuerzo final ayudó a asegurar la victoria.
Massey, con 15 puntos y 11 rebotes, fue el hombre más destacado del Real Madrid, bien secundado por los 16 tantos de Felipe Reyes. Hasta 56 sumaron los 'merengues' en la pintura. Por los otomanos, sobresalió el ex barcelonista 'Bootsy' Thornton con 15 puntos, 6 rebotes y 8 asistencias.
TRAS UN INICIO FLOJO, MASSEY Y MUMBRÚ ENCENDIERON LA MECHA
Tardaron los blancos en meterse en el partido. Tras firmar un comienzo dubitativo, el equipo de Joan Plaza recurrió a la defensa para frenar los bríos turcos, que saltaron al parqué de Vistalegre con una puntería en el lanzamiento exterior que no volvieron a mostrar en lo que restaba de choque.
Al aumento de la intensidad atrás se sumó el acierto en ataque de Quinton Hosley, que ya protagonizó una sobresaliente actuación sobre suelo otomano, y Felipe Reyes, que se mantuvo fiel a su cita con la brega bajo los tableros. Entre ambos, confirmaron la superioridad del juego interior blanco, donde el Real Madrid cimentó su victoria.
Ni los problemas de faltas de Tomas Van den Spiegel mermaron el dominio local bajo los aros. Los de Joan Plaza cerraron el camino hacia su canasta y obligaron al Efes a depender en exceso del lanzamiento exterior, una tortura cuando el equipo falla 16 triples consecutivos.
Mientras tanto, Jeremiah Massey tomaba el relevo en la anotación madridista, castigando la línea de fondo del conjunto rival y manteniendo a su equipo en el partido. Suyos fueron diez puntos consecutivos en el segundo periodo y sobre sus hombros recayó la 'culpa' del despegue madridista.
El partido significó además el regreso de Charles Smith a la capital española. El alero estadounidense se reencontró con la que fuera su afición durante las dos últimas temporadas, pero su rendimiento estuvo lejos del acostumbrado. Su aciago día en el tiro le limitó a sólo cinco puntos.
El resultado, además, significó la eliminación de la Euroliga del Efes Pilsen. Los turcos llegaban al choque empatados a cuatro triunfos por el cuarto puesto con Armani Jeans y Partizan. La sorprendente victoria de los serbios en casa del CSKA y la de los italianos ante el Panionios, apea al equipo otomano de la máxima competición continental.
EL BARÇA NO TIENE PIEDAD
Consolidado ya como líder de su grupo, el Regal Barcelona cerró la primera fase de la Euroliga con su séptima victoria consecutiva en Europa ante el Zalgiris lituano (90-68), en un encuentro deslucido por la contundente superioridad del conjunto azulgrana.
La estadística avala al equipo catalán como el mejor de la primera fase de la Euroliga. Líder de su grupo, con una derrota en diez jornadas, el Barça comparecerá al sorteo del Top 16, el próximo lunes, como el único capaz de ganar nueve partidos y con la condición de favorito, al menos, para la final a cuatro de Berlín.
En el epílogo de la primera fase, el conjunto de Xavi Pascual despachó sin demasiadas contemplaciones al Zalgiris en un gran ejercicio defensivo. Sin nada en juego, el Barça fue un equipo profesional y respetuoso con la competición, capaz de anular a su rival como si se jugase la clasificación.
Al Zalgiris, más motivado en el arranque (5-13, min. 4), el partido se le hizo demasiado largo. Su ímpetu inicial acabó diluido entre sus innumerables errores en el lanzamiento (48% de acierto en tiros de dos, 29% en triples) y lo limitado de su banquillo. El equipo lituano, que ha perdido en todos sus desplazamientos de la primera fase, está lejos de los tiempos de Sabonis o Stombergas.
El Barcelona comenzó a gobernar el partido en el segundo cuarto. En cuanto se vio por delante en el marcador (23-21, min. 12), afinó su lanzamiento exterior, intensificó su defensa y acabó por fulminar las opciones del conjunto lituano de clasificarse para el Top 16.
Con cuatro jugadores por encima de los diez puntos, el Barcelona anotó como y cuando quiso. La defensa del Zalgiris fue de papel. Lo aprovechó especialmente Grimau, cómodo en su papel de capitán y líder, autor de 18 puntos, el mejor del partido.
Encallado definitivamente en el tercer cuarto (69-47, min. 28), durante el que sólo anotó 10 puntos, el Zalgiris desapareció del partido y se convirtió en el perfecto invitado en el Palau Blaugrana; tímido y sin ganas de estropear la fiesta del anfitrión.
Lejos de apurar sus opciones (la derrota del Prokom en Atenas le abría la puerta del Top 16), el equipo lituano se resignó a la derrota frente a un Barça relajado, dedicado a disfrutar del baloncesto sin mirar el marcador ni la clasificación.
Con 20 puntos de diferencia a falta de cuatro minutos (79-59), el Barcelona se permitió acunar el debut del pívot de origen senegalés Mamadou Samb, que cerró el partido con once minutos y cinco puntos. El detalle refleja la relajación del Barça en su partido más cómodo de la temporada.
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