de filadelfia hasta Washington
Domingo 18 de enero de 2009
El presidente electo de EE.UU., Barack Obama, ha recorrido este en tren y entre multitudes el trayecto entre Filadelfia y Washington, dejando a su paso un mensaje de idealismo e ilusión, y ha hecho un llamado a los estadounidenses para llevar a cabo una "nueva revolución".
Obama, quien ha encontrado inspiración en la figura de Abraham Lincoln, el gran emancipador, arrancó, con un recorrido de 200 kilómetros que separan Filadelfia de Washington, los actos de celebración de su investidura como el primer presidente negro de los 43 que ha contado EE.UU. El viaje de Lincoln, en febrero de 1861, duró doce días, pero Obama lo comprimió en uno solo, y en las dos paradas programadas en Wilmington y Baltimore hizo un llamado a la unidad nacional y a la lucha por el bien común.
Antes de comenzar el trayecto, Obama pronunció un inspirador discurso en el que instó a los estadounidenses a adoptar una "nueva declaración de independencia" no sólo para la nación, sino para sus vidas, porque, dijo, "la revolución americana fue y sigue siendo una lucha continua". Obama estableció paralelismos entre la situación actual y la que afrontaron los padres fundadores, y subrayó que en estos momentos EE.UU. tiene "una economía que se tambalea. Dos guerras, una que necesita concluir de forma responsable y otra que hay que librar de forma inteligente y un planeta que se está calentando por (la) dependencia insostenible del petróleo".
"Nuestros problemas puede que sean nuevos, pero lo que se requiere para resolverlos no lo es. Se requiere la misma perseverancia e idealismo de nuestros fundadores. Lo que se requiere es una nueva declaración de independencia, no sólo en nuestra nación, sino en nuestras vidas", señaló Obama. Independencia, dijo, de "ideología y pensamientos triviales, de prejuicios y de odio". La nueva independencia, debe ser, agregó, "un llamado "no a nuestros instintos más bajos, sino a nuestros mejores valores".
En Wilmington (Delaware), Obama recogió a su vicepresidente electo, Joe Biden, y a la esposa de éste, Jill. Biden, quien es un veterano del tren, ya que durante 36 años como senador de Delaware viajó diariamente a Washington, fue presentado como el "pasajero número uno" por el conductor Gregg Weaver, con quien a lo largo de los años entabló una estrecha amistad. Desafiando unas gélidas temperaturas que no superan los diez grados centígrados bajo cero, miles de personas se han congregado en muchos puntos del recorrido para ver pasar el tren presidencial.
Los momentos emotivos se sucedieron, pero fue especialmente entrañable el registrado en Delaware, donde el público, espontáneamente, entonó un "feliz cumpleaños" a Michelle Obama, que hoy cumplió 45 años y quien, al regresar al tren rumbo a Maryland, tocó el silbato de la máquina.
En su discurso en Delaware, donde se ratificó la Constitución de EE.UU., Obama destacó las historias y luchas de los "héroes anónimos", como los obreros que temen perder sus trabajos. Con móviles y cámaras en mano -algunos tiritando de frío-, centenares de simpatizantes han saludado desde lejos durante todo el trayecto. Los Obama han devuelto esos saludos desde la parte posterior del convoy, construido en 1939.
Obama viajó a Washington acompañado por 41 ciudadanos de a pie -16 familias de 15 estados-, que compartieron con él sus historias de lucha durante la campaña electoral. Entre los invitados figuran la maestra y activista Rosa Mendoza, de origen mexicano, y Juliana Álvarez, una viuda que ha sacado en solitario su familia adelante. Lilly Ledbetter, la mujer que demandó a la empresa Goodyear por discriminación salarial, también tuvo un asiento en el tren de diez vagones de la compañía Amtrak, al igual que otros estadounidenses que, como Obama en su día, son activistas comunitarios.
Durante todo el trayecto, las medidas de seguridad no han tenido precedentes, pero a la gente no ha parecido molestarle ni el frío ni tampoco los atascos que han generado la cercanía de la que el próximo martes será ya la "primera familia" del país.
Los estadounidenses confían en Obama para salir de la crisis, según un sondeo
La inmensa mayoría de los estadounidenses considera que su país está pasando por un mal momento, pero tienen las esperanzas puestas en el próximo presidente, Barack Obama, para sacarles del atolladero, según una encuesta publicada este domingo. El sondeo, del New York Times y la televisión CBS, indica que los estadounidenses tienen asumido que tendrán que pasar por al menos un par de años de vacas flacas pero el 61 por ciento confía en que dentro de cinco años las cosas habrán mejorado.
Concretamente, el 83 por ciento considera que la situación actual es peor que la de hace cinco años, pero el 79 por ciento se declara "optimista" sobre las perspectivas para los próximos cuatro años debido a la presencia en la Casa Blanca de Obama. Esta última cifra se puede comparar con el 64 por ciento que se registró en 2001 con respecto a la llegada a la presidencia de Geroge W. Bush, o el 70 por ciento que confiaba en Bill Clinton en 1993.
El optimismo es mayoritario incluso entre los que no votaron a Obama: el 58 por ciento de los encuestados que afirmaron haber votado a su rival, John McCain, también se muestran esperanzados ante la presidencia de Obama. El 60 por ciento de los participantes en el sondeo tienen una opinión "favorable o muy favorable" de Obama, cifra muy superior al 22 por ciento que opina lo mismo del presidente saliente.
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