expertos le aconsejan
Domingo 18 de enero de 2009
La causa de que el líder de la oposición Mariano Rajoy no reciba en las encuestas la valoración que desearía puede deberse, según expertos en imagen y comunicación política, a que es demasiado serio, no tiene muy en cuenta su aspecto físico y no transmite delante de las cámaras. Para ser un candidato ganador, dicen los experos que debería ser una mezcla entre "la didáctica de Julio Anguita, los silencios de Xabier Arzalluz, la voz de Felipe González, la argumentación de José María Aznar, las manos de Barack Obama, la estructura corporal de Tony Blair, la pasión de Nicolas Sarkozy, el tono de Adolfo Suárez, la forma de caminar de George W. Bush y la mordacidad de Silvio Berlusconi".
Así, el profesor de la Escuela de Negocios CEU Guillermo Sánchez afirma que Rajoy "necesita un cambio", aunque advierte de que la metamorfosis "no puede ser muy brusca", sino que debería ser "progresiva" para que tenga éxito. Sánchez le propone "recortarse la barba" con el argumento de que "le distancia mucho de públicos como las mujeres y los jóvenes" y sustituir las gafas por lentillas para eliminar un "punto de barrera" con sectores poco intelectuales. Además, cree que el líder del PP tiene una imagen "poco alegre, transmite demasiada seriedad y sonríe poco", aunque recomendó sacar partido a algunos puntos fuertes como que "argumenta muy bien, maneja con agilidad los datos y razona" todo aquello que dice.
Por su parte, la presidenta de la campaña de Barack Obama en España, Alana Moceri, aplaude que Rajoy esté haciendo una apuesta por las nuevas tecnologías y las ventajas de Internet para captar nuevos votantes. Moceri advierte de que hasta ahora se han utilizado "muy poco en la política española" las herramientas que permiten una comunicación bidireccional con los votantes, como es el caso del correo electrónico y las redes sociales tipo Facebook.
El profesor de la UNED Florentino Portero adujo que el problema de Rajoy "va más allá de la imagen" porque "confunde la administración con la política" y así ha cometido el error de entender "que la imagen no importa porque él es un buen gestor". En su opinión, el problema de Rajoy reside en que es el "antipolítico" porque "le aburre profundamente ponerse delante de un micrófono y le cuesta dirigirse a los votantes". Es la antítesis de Zapatero, del que comentó que "se come la cámara aunque no tenga nada relevante que decir y siempre intenta transmitir una sensación en base a una estrategia".
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