Martes 20 de enero de 2009
Así pues, al final, parece que sí había crisis en España. Y que va para largo. Aquellos que antaño eran tildados de alarmistas sin fundamento, hoy son acusados de no querer arrimar el hombro. El caso es culpar, a ser posible al empedrado. Con todo, al ejecutivo del señor Zapatero le resulta fácil rebatir las débiles y erráticas protestas del PP en materia económica. A fin de cuentas, son la oposición -que la hagan o no ya es otro cantar-. Pero cuando los datos externos que llegan son los que son, las explicaciones se hacen cuesta arriba. Máxime, si es la Comisión Europea quien se pronuncia. Y las expectativas que plantea son tan negativas. Así, se prevé que la economía española se contraiga un 2 por ciento en 2009 y continúe retrocediendo un 0,2 por ciento en 2010. El empeoramiento de la actividad económica provocará que la tasa de paro aumente al 16,1 por ciento de la población activa este año y al 18,7 en 2010, las cifras más altas de toda la Unión Europea y casi el doble que la media comunitaria. Eso supondría que casi uno de cada cinco españoles estaría en paro. Semejante cifra no se había barajado nunca.
También la agencia de calificación Standard & Poors ha rebajado las calificaciones españolas. Y, como viene siendo habitual en los últimos tiempos, el Vicepresidente económico, Pedro Solbes, se ha visto obligado nuevamente a corregir las previsiones de crecimiento -aunque quizá sería más apropiado hablar de “decrecimiento”. Improvisación, falta de previsión, impericia, desbordamiento anta una situación que le supera o quizá una mezcla de todo, pero lo cierto es que Zapatero no parece acabar de gobernar aquella “nave de optimismo” a la que se refirió para devolver la confianza a la maltrecha economía española. Sus iniciativas, deuda pública -que se traducirá en más impuestos-, aumento del déficit y poco más. Eso sí, rodeadas de toda la maestría mediática a que nos tienen acostumbrados los excelentes expertos en marketing que los socialistas congregan en su sede de la calle de Ferraz: desde una página web ad hoc, Zapatero cuanta a quien quiera escucharle las bondades de sus “iniciativas contra la crisis”: 84, nada menos. En todo caso, no deben de ser suficientes, cuando todos los indicadores apuntan a que las cosas irán a peor. ¿Y la oposición? Habrá que buscar en “objetos perdidos”, o tal vez en algún explosivo suplemento dominical. Parece que la crisis también ha llegado a la clase política española. En su totalidad.
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