aprenden peor y más tarde
Jueves 22 de enero de 2009
Uno de los principales expertos en salud infantil de EEUU ha dado la voz de alarma sobre los peligros de ver televisión a los menores de dos años. El profesor Dimitri Christakis, del Instituto de Investigación Infantil de la Universidad de Washington en Seattle, ha revisado numerosos estudios al respecto, y ha mostrado su preocupación no sólo por la exposición a los contenidos audiovisuales de la TV, sino también sobre el impacto que en los cerebros en formación de los bebés pueden tener incluso los DVD diseñados para ellos y que aseguran ser beneficiosos para su desarrollo, lo cual "no está científicamente probado", asegura.
Algunos países, como Francia, han limitado por ley la exposición de los menores de tres años a la "caja tonta", con una normativa aprobada el pasado verano que busca proteger su salud e integridad psíquicas.
80 estudios
La revisión incluye casi 80 estudios científicos especializados en psiquiatría y desarrollo infantil publicados en el último cuarto de siglo. De ellos se desprende que el 90 por ciento de los bebés de hasta 24 meses ven TV de forma habitual, e incluso algunos pasan cuatro de cada diez horas frente a la pantalla.
"Ninguno de los estudios analizados destaca que la TV tenga un efecto beneficioso, más al contrario, creo que de ellos se desprende la conclusión de que los padres deberían ser más cuidadosos con cuánto tiempo pasan sus hijos viendo la televisión y a qué están expuestos en ella, puesto que es potencialmente perjudicial para su desarrollo".
"Bueno para sus cerebros"
La Academia Americana de Pediatría desaconseja la TV por completo al menor en los dos primeros años de vida, a pesar de lo cual "sólo el seis por ciento de los padres son conscientes de ello". Entre las principales conclusiones del estudio se destaca que el 29 por ciento de los padres dejan que sus hijos pequeños vean la televisión porque creen que es "bueno para sus cerebros", en muchos casos convencidos por la publicidad de los productos audiovisuales, publicidad que no está basada en estudios científicos.
Igualmente se resalta que ver programas de televisión o DVD destinados a lactantes puede retrasar el desarrollo del lenguaje. Un reciente estudio de 2008 concluyó que si los niños menores de 12 meses que ven más de dos horas al día tienen seis veces más probabilidades de sufrir retraso de lenguaje. Otra investigación descubrió que los bebés que veían DVD antes de los 16 meses sabían menos palabras que otros niños.
Déficit de atención
Añaden que los niños de 14 meses imitan lo que ven, pero aprenden mejor de una persona que de la TV. Un ensayo demostró que los bebés aprenden su idioma mejor cuando se les habla que cuando se les expone a una grabación, incluso tratándose del mismo orador.
Así, un estudio con 1.300 niños llegó a la conclusión de que la exposición excesiva a la TV antes de los tres años está asociada con un posterior déficit de atención a los siete años. Estos menores presentan menores habilidades en el colegio, sobre todo en ejercicios de lectura y memoria.
Además, el 20 por ciento de los padres reconocen que ponen a sus hijos frente a la pantalla para tener tiempo para sí mismos. Los especialistas reconocen que esto es inevitable, pero que no debe abusarse de ello. "Una de las razones por las que la exposición a la TV es tan negativa a cortas edades se debe a que expone a sus jóvenes cerebros a potentes luces, cambios rápidos de escena, ráfagas de luces y sonidos que les sobre estimulan, además de que el tiempo que pasan frente a la pantalla es tiempo que no pasan jugando y en compañía de otros niños, lo que retarda su desarrollo cognitivo y social", asegura Christakis.
"La explosión de la industria de la televisión infantil y los riesgos potenciales asociados a ella plantean importantes implicaciones políticas". La falta de regulación o su violación es habitual es muchos países, al tiempo que no dejan de ponerse a la venta y promocionarse como "buenos para su desarrollo" contenidos dirigidos a niños cada vez más pequeños con poca o ninguna base científica. "Los padres necesitan estar mejor informados sobre las actividades que realmente promuevan el desarrollo saludable en los niños pequeños y que les defiendan de la agresiva publicidad de estos productos", incide el investigador.
TEMAS RELACIONADOS: