Opinión

El macho ibérico, en lento proceso de extinción

William Chislett | Sábado 24 de enero de 2009
Las mujeres españolas no han dejado de avanzar en los últimos 25 años, como bien nos recuerda un libro que conmemora el vigésimo quinto aniversario del Instituto de la Mujer. Su último logro, algo que no esta en el libro porque ocurrió después de su publicación, es que el número de mujeres sin trabajo está, por primera vez, por debajo del de los hombres (por la crisis en sectores muy masculinizados como la construcción).

Cuando yo llegue a España en 1974, un año antes de la muerte de Franco, las mujeres eran ciudadanos de segunda categoría. Por ejemplo, las casadas no podían abrir una cuenta bancaria ni trabajar sin el permiso de los maridos. En 1982, las que formaban parte de la población activa eran poco más de cuatro millones (un 29,5% del total de personas activas). En 2007, el número de mujeres activas supera los 9,5 millones (un 42,5%). La población ocupada femenina ha pasado de 3.646.000 trabajadoras, en 1987, a 8.479.800, en 2007 (una parte significativa del incremento viene de inmigrantes). Porcentualmente, eso supone un paso del 30,4% al 41,1%, respecto al total de la población ocupada.

En 1982, tan sólo había algo más de 640.000 mujeres con estudios universitarios, mientras que, hoy, esta cifra supera ampliamente los 3.250.000. El porcentaje de mujeres sobre el total del alumnado universitario se ha incrementado del 46,8%, en 1982, al 54,4%, en 2007.

También han ganado poder político. En 1982, el número de diputadas era de 16 y el de senadoras de 11. En la actual legislatura, la cifra de mujeres asciende a 127 en el Congreso de los Diputados y a 72 en el Senado, de modo que el porcentaje de diputadas ha ascendido desde un 4,6%, a un 36,3% y el de senadoras de 4,3% a 28,2%. El Partido Popular es menos igualitario que el Socialista: tiene solo 46 diputadas en la legislatura actual en comparación con las 73 del PSOE. Entre 1995 y 2007, el porcentaje de mujeres entre los altos cargos de la Administración General del Estado se incrementó de un 14,4% a un 25,9%.

Pero en el ámbito del poder económico las mujeres siguen teniendo un papel marginal. Así, tomando como referencia las empresas incluidas en el IBEX-35, en 2007, sólo un 6,4% de mujeres participan en sus consejos de administración. Esta escasa presencia es todavía menor en las Presidencias (2,9%) y en las Vicepresidencias (3,9%). La diferencia salarial media entre mujeres y hombres aún supera el 26 por ciento. Algo similar pasa en el poder judicial. A medida que se asciende en la carrera judicial, el porcentaje de mujeres disminuye, de modo que, en la categoría de Juezas/ces, la presencia femenina es mayoritaria y alcanza, en 2006, el 65,2%, mientras que, en el Tribunal Supremo, las mujeres sólo representan un pobre 7,4%.

El avance de la mujer en muchos frentes, sin embargo, no ha traído una bajada en la violencia de género, una lacra que no cesa. En 2008, 73 mujeres fueron asesinadas a manos de su pareja o ex pareja en comparación con las 54 de 1999. Sin embargo, no está muy claro si el aumento de la violencia se debe a un aumento real, o a que ahora se denuncian todos aquellos casos -muchos de ellos de población inmigrante de países de corte histórico tan o más machista que el español- que durante generaciones callaron. Otra lacra es el incremento en interrupciones voluntarias del embarazo entre las adolescentes, al pasar de 2.100, en 1987, a 13.398, en 2006.

Las mujeres españolas son las más longevas de Europa (83,5 años), lo que no ocurre con los españoles, cuya esperanza de vida es 77,6 años. Ellas tienen que ser más fuertes para sobrevivir: el sexo débil es el hombre, no la mujer.

TEMAS RELACIONADOS: