Rafael Ortega | Domingo 25 de enero de 2009
El próximo 3 de febrero Tarsicio Bertone, Secretario de Estado de la Santa Sede, vendrá a Madrid. Muchos ya especulan con los objetivos de esta visita y hay algunos que incluso escriben que “Bertone no viene a leerle la cartilla a Rouco”. Los que conocemos un poco el lenguaje vaticano sabemos que “las cartillas no se leen”, sino que hay un intercambio de “sonrisas y lágrimas”.
Bertone, es el número “dos” del Vaticano. Su cargo es equivalente al de un Primer Ministro y como tal viene a España. No olvidamos sus palabras para definir al entonces cardenal Ratzinger poco antes de su elección como Benedicto XVI. Bertone, gran aficionado al fútbol dijo: “se me ocurre la figura del centrocampista metódico, del planificador en retaguardia, de prohibición e invención; creo que es una bella imagen y totalmente apropiada; la Iglesia ha encontrado a su Beckenbauer”. Y el centrocampista no olvidó y nombró a su nuevo delantero centro, en detrimento del hasta entonces número 9, Angelo Sodano.
Ese delantero centro del Papa va hablar con su homólogo, Zapatero de asuntos de Estado. Con todo lo que esto implica. Es más, sabemos que Bertone no irá a Moncloa, sino será Zapatero quien acuda a la Nunciatura, donde tendrá lugar el famoso “bis a bis”, sin testigos y sin “calditos” que prepare el Nuncio, Monseñor Monteiro. El guión de los “calditos” de la conversación se han preparado minuciosamente por los monseñores de la Secretaría de Estado y por el Embajador de España, Francisco Vázquez, que cada día está más encantado de su labor al frente de la representación diplomática ante la Santa Sede.
El “bis a bis” no será fácil. La ampliación de la ley del aborto, que puede estar al caer, y las ya aprobadas de los matrimonios entre homosexuales y el divorcio-express, además de eutanasia y bioética, van a ser, una vez más, tirones de orejas a Zapatero, mientras que este pedirá menos beligerancia de la Iglesia española. Lo que no hará, o si lo hace será de pasada, son quejas por la actitud de COPE. A Zapatero le conviene mucho el último giro de Jiménez Losantos y Cia, que apoyan claramente a Rosa Díez, en detrimento del PP. O sea, divide y vencerás. Las quejas vendrán de Rajoy a Bertone, en su también prevista conversación, durante la cual el purpurado hablará también al líder del Partido Popular de la tibieza de muchos de sus políticos en cuestiones antes citadas.
Otra cosa será la que suceda en Zarzuela, donde los Reyes ofrecerán un almuerzo privado al Cardenal Bertone, y al que asistirá el Cardenal Rouco, como Presidente de la Conferencia Episcopal Española, además de Zapatero. Allí, seguro que el Rey hablara de COPE, harto de de la postura del comunicador Losantos, contra la Casa Real.
Habrá otro encuentro importante de Bertone. Será con todos los obispos en la Casa de la Iglesia, en la calle madrileña de Añastro. Allí, los prelados españoles esperan como “agua de febrero”, las palabras de este cardenal salesiano, que como San Juan Bosco, fundador de la Congregación hace ahora 150 años, es un hombre cariñoso, pero con mano de hierro. Y esa mano está al servicio pleno del Papa, de quien es hombre de máxima confianza, porque Roma manda en toda la Iglesia Universal, y las palabras o sugerencias de Bertone, tendrán que ser escuchadas y aceptadas por la Iglesia particular española.
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