Domingo 25 de enero de 2009
Mariano Rajoy clausuraba este domingo el I Foro Abierto de militantes del Partido Popular. Y lo hacía sin salirse un ápice del guión que le habían marcado sus asesores: economía y más economía. Toda referencia a la supuesta trama de espionaje en Madrid fue convenientemente omitida. Como le gusta decir a Rajoy, “no tocaba”. Todo lo más, el llamamiento efectuado por el líder popular a la unidad y cohesión interna en el seno del partido, sin citar a nadie por su nombre pero en clara alusión a Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón. No es plato de gusto para Rajoy que interrumpan su plácido letargo con esta clase de cuitas y de ahí su semblante serio durante los últimos días. Pero quizá todo habría ido mejor si previamente hubiese reconvenido a las gentes de Gallardón para que recurriesen a la Justicia -como hizo Esperanza Aguirre- en lugar de a micrófonos amigos del consistorio.
Tampoco parecía importar demasiado que el acto en cuestión tuviera como objeto posicionar al PP en un lugar destacado de la sociedad de la información. En efecto, el encuentro popular del pasado fin de semana se había apoyado notablemente en redes sociales como “Facebook” o “Tuenti”, con enorme repercusión virtual. Alguna referencia hubo el sábado, donde se produjo la primera “quedada” de militantes, con resultados sumamente discretos. Pero ahí quedó todo. Hoy en día, internet es una herramienta básica en política y eso lo saben quienes navegan a diario buscando información en prensa digital, páginas web corporativas o simplemente acudiendo a buscadores como Google para curiosear un rato. En el PSOE también son conscientes de la importancia de las nuevas tecnologías. José Blanco, Jordi Sevilla o la ministra Bibiana Aído, entre otros muchos, tienen su propio blog, donde reciben un buen número de visitas. No hace mucho, Zapatero anunciaba la creación de una página donde explicaba las 84 medidas que el Gobierno ha adoptado para luchar contra la crisis. Pero la gran diferencia entre socialistas y populares es que los primeros tienen un mensaje que llega a los suyos. En el PP, por contra, priorizan el continente por encima del contenido. Es loable -además de un paso en la democratización del partido- que los populares utilicen las nuevas tecnologías para llegar más y mejor a la gente. Pero en ese vehículo, sea virtual o presencial, han de llevar un mensaje claro y atractivo. Y de momento, eso no sucede.