Román Cendoya | Lunes 26 de enero de 2009
Espero que el I Foro abierto del Partido Popular se convierta en el momento en el que el principal partido de la oposición inició el trabajo de oposición que durante nueve meses había abandonado. Dos discursos, que han sido complementarios, deben marcar el camino a seguir por el Partido Popular. El discurso de Jaime Mayor Oreja, candidato a las elecciones europeas, arrancó sonoras ovaciones y levantó al auditorio al destacar la unidad que hay que tener, la amplitud del partido y su elevada visión del Estado. El otro discurso fue el de Mariano Rajoy que anunció que iba a hacer un discurso distinto y cumplió. Fue contundente, claro y directo. Rajoy pasó del buenismo entregado, para no molestar al Gobierno y a los medios de comunicación afines a Zapatero, a un “yo le reprocho” al Presidente del Gobierno. Hizo un certero diagnóstico de lo que es la crisis y de cómo salir de ella. Y apostó por algo más que un plan de medidas económicas, reivindicó la necesidad de recuperar valores imprescindibles para el desarrollo de España. Un discurso distinto al Marianismo ramplón de los últimos meses.
Este cambio de discurso, que incluso algunos en el PP pretenden negar para no reconocer lo que estaban haciendo hasta ahora, tiene que responder obviamente a unas causas. Una de ellas puede ser que, con más de tres millones de parados, la nadería activa de Arriola ha vuelto a fracasar sin aportar un solo rédito electoral a Rajoy y al PP. Pasara lo que pasara, el PP seguía diluyéndose en las encuestas. Eso de esperar a ganar, en base a lo malos que son los otros, no funciona. Otra causa podría ser que el hecho de que a Mariano le preocupe más garantizarse su puesto que actuar haya llevado al desparrame que estamos viendo en Madrid entre unos, los supuestamente mismos y los de enfrente. También ayuda a este nuevo discurso que parece que Rajoy se ha dado cuenta de que no es cierto que los resultados de las elecciones gallegas, vascas y europeas no le afectan en su continuidad, por mucho que lo diga más preocupado por permanecer que por actuar. Obviamente, el resultado de las elecciones va a repercutir directamente en su liderazgo y valía. Lo mismo que le va a pasar a Zapatero. ¿Es que acaso si el PP ganara las gallegas y las europeas no iban a aprovecharlo para desgastar al Presidente del Gobierno? Faltaría más. Pues Zapatero se presenta tanto como Rajoy.
Espero, por el bien de España, que las palabras dichas se conviertan en acciones. Confío en que el Partido Popular salga de la atonía registrada desde las últimas elecciones generales y especialmente después del Congreso de Valencia. Más vale que, con la que está cayendo, dejen de tirarse los trastos a la cabeza unos contra otros, practiquen el consenso internamente y empiecen una contundente acción de oposición. Con denuncias y propuestas. Sólo así devolverán la ilusión a su masa social que está profundamente desanimada y crítica. No sirve eso de que “las encuestas internas nos dicen que vamos muy bien”, porque siempre les dicen eso y las urnas siempre desmienten a Arriola en forma de derrota. Además, ahora que se han apuntado a las nuevas tecnologías, que busquen por “face” cuántos y qué militantes estaban desilusionados. A mí el discurso de Mariano Rajoy me gustó mucho, ahora espero que del dicho al hecho no haya un barbecho.
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