Pedro Bureo Dacal | Sábado 31 de enero de 2009
Bolonia, que acogió a la Universidad más antigua de Europa, es hoy sinónimo de controversia. La Declaración de Bolonia, suscrita en 1999 por 29 países, entre ellos España, y posteriormente refrendada por otros 17, supone la mayor reforma universitaria de los últimos tiempos. Creó el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) al que deberán adaptarse todas las titulaciones europeas a partir de 2010.
Aspectos fundamentales de esta reforma son: facilitar la movilidad estudiantil y laboral; estructurar los planes de estudio en tres niveles de grado, master y doctorado; y cuantificarlos mediante los llamados créditos europeos (ECTS).
El Grado sustituye a Diplomaturas y Licenciaturas. En España se impartirán en 4 años, con carga lectiva de 240 ECTS y un trabajo final. Proporcionarán formación general y permitirán acceder al Master y Doctorado. Se excluyen los Grados de Medicina, con titulación de 6 años (360 ECTS), y los de Arquitectura, Farmacia y Veterinaria, con 5 años (300 ECTS). Todos los planes incluirán 60 créditos básicos en el primer año, que permitirá movilidad entre las carreras.
El Master durará entre 1 y 2 años (60 a 120 ECTS), hasta completar 5 años de enseñanza. Se ratificarán con la defensa pública de un trabajo.
El tercer nivel seguirá siendo el Título de Doctor, basado en un proyecto de investigación. El grado de Medicina, por su duración, permitirá el acceso directo al Doctorado.
El Crédito europeo o ECTS (Sistema de Transferencia de Créditos Europeos) equivale a 25 a 30 horas de trabajo del estudiante. Será medida única en toda Europa para determinar el trabajo docente y discente del alumno y estará limitada a un máximo de 60 anuales por estudiante. Cada crédito mide el tiempo de trabajo presencial y no presencial. El sistema crea mecanismos de garantía de calidad que acrediten lo que el estudiante “sabe, comprende o sabe hacer”.
Además, el Suplemento Europeo al Título (“DS”), es un anexo que acompaña al título como radiografía profesional del estudiante. Es único para Europa y explica en al menos dos idiomas, en qué han consistido los estudios que el poseedor del título ha realizado.
CLAVES DE FUTURO
El proceso preconiza una docencia más práctica centrada en el alumno, a quien el sistema proporcionará los medios necesarios para adquirir conocimientos y destrezas. El aula ya no es el único espacio de aprendizaje. Se pretende que el alumno adquiera competencias, conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes enfocadas a la práctica profesional, diseñadas en función de “saber hacer” y “saber cómo actuar”. La idea es “profesionalizar”, para facilitar la incorporación al mercado laboral, manteniendo el equilibrio con el “saber” y con el “saber como ser”, es decir, la formación en valores y actitudes. El EEES homologa los títulos de la UE y permite la movilidad de alumnos, profesores y PAS, mediante el programa Erasmus-Sócrates. Facilita la inserción laboral, disminuyendo el desfase entre formación universitaria y exigencias del mercado.
Bolonia responde a los retos de la globalización y a los de futuro de las próximas generaciones. Incrementa la competitividad entre universidades al mejorar la calidad de su oferta docente e investigadora. La institución se hace más accesible, con mayor autonomía y perfiles profesionales adaptados a la sociedad y con vocación social, facilitando el acceso a estudios superiores a más personas.
El “movimiento anti-Bolonia”, bastante intenso y extendido a la enseñanza secundaria, ha sembrado inquietud en la sociedad. Las protestas piden detener el proceso de Bolonia sin cuestionar sus objetivos, sino la forma. Basan sus críticas en supuestos de escasa financiación pública, reducción de becas, carestía de la enseñanza universitaria, entre otros, olvidando que la construcción del conocimiento nunca es gratis. Aducen que la reforma pretende “privatizar las universidades públicas” y “mercantilizar la Universidad”. Pero debe considerarse que la evolución de la sociedad exige la “profesionalización de los estudios universitarios” y de hecho, una mayoría de estudiantes aspiran a que el título lleve inherente el conocimiento de una profesión, apoyando la reforma sin reservas. Quedan las protestas para grupos minoritarios, cuyas reivindicaciones no siempre se relacionan con Bolonia o resultan de falta de información.
El Ministerio de Ciencia e Innovación afirma que las becas serán incrementadas en número y cuantía y compatibles con los nuevos préstamos, de 5 años de carencia, 0% de interés, 20 años de amortización y posibilidad de condonación. Los másteres públicos resultarán más económicos que los actuales privados. No obstante, deberá revisar la actual financiación e incrementarla en base a objetivos y reforzar la política de becas y ayudas y la de movilidad aportando mejoras al programa Erasmus.
El proceso Bolonia es positivo, una oportunidad de desarrollo irrenunciable. La convergencia europea exige un cambio desde el modelo centrado en la lección teórica magistral y la actitud pasiva del alumno a las estrategias en las que el estudiante es protagonista real. Las viejas culturas dan paso a nuevos tiempos situando el centro de gravedad en el estudiante y en la mejora de su formación, siendo el profesor mero conductor del aprendizaje.
Esta trascendente reforma exige un profundo cambio de mentalidad y el abandono de viejas inercias. Nuestra Facultad de Medicina iniciará esta ilusionante aventura para sus tres titulaciones (Medicina, Fisioterapia, Enfermería) a partir del curso académico 2009-2010, dando cumplida respuesta al proceso de Bolonia.
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