La mayoría a causas sociales
Sábado 31 de enero de 2009
El año 2008, en que la crisis se reveló tal como La Caixa, entre otras entidades, había previsto, la caja catalana dedicó 500 millones de euros a la obra social. La misma cantidad que el año anterior, y con las mismas prioridades. La parte del león, 310 millones de euros, se los llevan los proyectos sociales. Luego hay dos partidas de parecida cuantía, las destinadas a medio ambiente y desarrollo científico y a actividades culturales (81 y 79 millones, respectivamente), a lo que se suma otros 30 millones destinados a proyectos educativos y de investigación.
Niños, jóvenes, mayores, inmigrantes, enfermos, presos, discapacitados… los sectores sociales con mayores riesgos o necesidades son los que constituyen el objetivo de la Obra social. En el caso del programa infantil, la obra social se plantea romper la transmisión de la pobreza de padres a hijos, favorecer el desarrollo de los menores y cubrir sus necesidades más básicas. Para romper ese círculo de la pobreza, obra social quiere cubrir los déficit educativo y alimentario de los niños con menores medios.
Los 60 millones de euros se han desplegado en 230.000 ayudas que han llegado a algo más que 100.000 niños. La mitad de ellos pertenece a familias “monoparentales”, casi la mitad está en paro y el 36 por ciento en trabajos temporales. El 56 por ciento tiene padres extranjeros, pero tres de cada cuatro ha nacido en España.
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